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¿Soy Linda?

Cada vez que me miró al espejo me encuentro con un rostro y una figura que no me gusta. Inevitablemente comienzo a recordar todos los días que viví sin cuidarme con una dieta pertinente. Me torturo diciendo: "Mañana empiezo y va a durar para siempre" "tengo que ser flaca" "tengo que ponerme linda"

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"C. G. Jung", por Herbert Read (Cuarta Parte)

Hacia 1839, Edgar Allan Poe publica en la revista "Burton's Gentleman's Magazine" el cuento corto de su autoría "William Wilson". En él, el no menos genial que atormentado escritor estadounidense aborda el siempre fascinante tema del "doppelgänger" ("doppel": doble y "gänger": andante). Salvo que en el caso de este relato, el doble del protagonista no juega un papel de malvado (como sí ocurre, por ejemplo, con Mister Hyde respecto del Doctor Jekyll en la célebre novela de Robert Louis Stevenson), sino que siempre aparece cuando éste, el protagonista, realiza alguna acción poco ética. Es decir, la Sombra a la que alude Jung está encarnada por el "original" y no por el "doble". Como sea, de haber vivido Jung por entonces y de haber ya concebido el proceso de "individuación" (o sea, el proceso de ponerse de acuerdo con uno mismo y de establecer un equilibrio entre nuestros impulsos en conflicto, adquiriendo así, de tal suerte, conciencia de nuestra Sombra y aceptando esta presencia inevitable), es muy probable que la memorable ficción poetiana no hubiese existido, o, de haber sido escrita igual por el bostoniano, otra sería la luz bajo la cual la observáramos. Dichas estas palabras introductorias, continuamos:

Psicoanálisis