La caída del Nombre-del-Padre en la Sociedad de Consumo

El padre ya no ocupa el lugar de la última palabra o autoridad, sino que este lugar queda del lado materno por razones culturales y económicas. Los adolescentes no encuentran en el padre el límite entre lo verdadero y lo falso, más bien reciben sus contradicciones en su actitud, en lo social y en el trato diario. El padre es una figura en crisis en la sociedad de consumo.

Es un productor de dinero y un consumidor más. El lugar paterno puede ser el de un cómplice o un censor. El padre se transforma en un personaje que admite o prohíbe, pero la reglamentación de lo permitido y lo prohibido, la escucha y el consejo quedan del lado materno.

El adolescente al enfrentar la ley pública busca lo que falta en su hogar: el padre como garante del lugar de la ley, del lugar de la última palabra frente a lo real. Lo reprimido por el esfuerzo y las costumbres se transforma en lo que se expone como un signo. El fracaso del padre y sus ideales trae como contrapartida una tendencia a gozar de mas, sin límites, en relación a deseos infantiles que fueron reprimidos por la presencia del padre, que solo estuvo pero en déficit.

El impulso es a trasgredir y buscar en el exceso, la felicidad química. Suplantar al padre porque no hay padre o lo hubo pero muy fallido. La búsqueda se torna en un imperativo y se vuelve un esclavo de este imperativo, que se le impone sin límites: la felicidad. El imperativo hace a la adicción y la defiende contra los reproches y castigos. Porque la adicción es el acto del imperativo, es el modo en que se realiza. Los ideales cubrían lo obsceno del ser adicto, pero el imperativo es a muerte.

En el fondo de cada drogadicto hay un reemplazo del padre por el imperativo del goce. Se idealiza la muerte, los deseos suicidas y el vértigo. Desafío y omnipotencia. El consumo de drogas se vuelve una práctica perversa que anuncia un goce imposible: el paraíso artificial. Dominado por la ilusión del goce ilimitado cumple en la sobredosis al pie de la letra: goza hasta morir, hasta morir de goce.

párrafos seleccionados de: CALABRESE SANTIAGO. Drogadicción y Educación. Ed. Tekne. 1994. Cap. 7: la familia y la ley.

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