Trastornos del Estado de Ánimo. CIE-10 y DSM-IV

Párrafos seleccionados de Vallejo Ruiloba, J. y Gastó Ferrer, C.: “Trastornos afectivos: Ansiedad y depresión”. Parte 1: Ansiedad (Cap. 2, 3 y 4). Parte 2: Depresión (cap. 12 y 19). Editorial Masson. España.

Capitulo XII: Clasificación de los trastornos afectivos

Depresiones endógenas-reactivas y psicóticas-neuróticas:

Con el término depresión neurótica se refiere a las depresiones reactivas. El DSM-III solvento el problema eliminando el término neurosis e introduciendo estos cuadros reactivos en el capítulo de los trastornos adaptativos con estado de ánimo depresivo.

Roth y la escuela de Newcastle:

Los datos característicos de endogenidad son: personalidad premórbida adecuada, ausencia, en general, de factores psicogenéticos desencadenantes, tristeza profunda y persistente, constitución pícnica, despertar precoz, pérdida de peso, variaciones diurnas (empeoramiento matutino) y estacionales del humor, fases depresivas anteriores, inhibición psicomotriz e ideas deliroides de ruina, culpa o hipocondriacas, curso fásico, pronóstico favorable y respuesta satisfactoria a las terapéuticas biológicas (antidepresivos, TEC).

Por el contrario, el síndrome depresivo neurótico estaba caracterizado por: rasgos neuróticos de personalidad, presencia de desencadenantes y psicogenia, ansiedad, agravación por la tarde, variaciones anárquicas que pueden oscilar de un día a otro, curso prologando no estacional, pronostico más desfavorables y respuesta más pobre que las depresiones endógenas a las terapéuticas antidepresivas y mucho más sensible a la psicoterapia.

Concluyen que la depresión endógena es una enfermedad categorial con un rango restringido de manifestaciones clínicas, mientras que la depresión neurótica bien pudiera ser un trastorno dimensional.

Evidencias Biológicas y Terapéuticas de la distinción endógeno-no endógena:

En las depresiones endógenas se constata:

  • Respuesta más favorable a los antidepresivos/TEC
  • Respuesta más homogénea a los antidepresivos
  • Respuesta placebo nula

 

Otras clasificaciones:

Pollit (1965) ha distinguido las depresiones fisiológicas de las depresiones psicológicas, según la ausencia o presencia de cambios funcionales. La fisiología supone desregulaciones en el sueño, apetito, peso, libido y variaciones diurnas del humor que no se encuentran en la depresión psicológica, la cual es desencadenada por estreses ambientales y es comprensible psicológicamente. Por otra parte, se matiza entre depresiones fisiológicas típicas y atípicas, estas últimas caracterizadas por insomnio inicial, aumento de apetito, del peso o de la libido, y empeoramiento, por la tarde, del humor.

Especial interés, por su actualidad, tiene la clasificación de Klein (1974), establecida sobre la base de tres grupos:

a) depresión endogenomórfica, subdividida en endógena verdadera y endogenomórfica precipitada;

b) depresión neurótica, que corresponde a una caractereopatia crónica,

c) depresión reactiva, que guarda continuidad con la tristeza normal.

El dato clínico crucial, característico de las depresiones endogenomórficas, es la anhedonía o perdida de la capacidad de experimentar placer, anticipatorio y consumatorio, lo cual está en relación con la reactividad al medio. Ni en las disforias crónicas ni en las reacciones de desajuste a estreses psicosociales se observa auténtica y persistente anhedonía total, ya que si bien puede estar afectado el placer anticipatorio, se conserva, en situaciones no conflictivas y agradables, el placer consumatorio. Por otra parte, la clasificación de Klein tiene correlación con la respuesta terapéutica, ya que las depresiones endogenomórficas responden bien a los tricíclicos y prácticamente nada al placebo; las reactivas son sensibles a antidepresivos y placebo y las disforias neuróticas crónicas no responden a ninguna de las dos alternativas. 

Depresiones Bipolares y Unipolares:

En 1947, Kleist abogó por la separación de la manía del círculo maníaco-depresivo; y su discípulo Leonhard, en 1957, propuso una clasificación de estas psicosis endógenas basada en la polaridad (depresiones bipolares y unipolares), que goza de aceptación general.

Los trastornos bipolares –más infrecuentes que los unipolares- se manifiestan más precozmente, tienen episodios más cortos, recaídas más frecuentes e intercrisis mas breves, si bien entre los bipolares no se aprecian diferencias de sexo en relación al número de episodios, mientras que en los unipolares las mujeres presentan más episodios y hospitalizaciones que los hombres.

Clínicamente, las diferencias son poco notables, aunque se ha señalado mayor ansiedad y quejas somáticas en los unipolares, frente a los bipolares, que muestran más trastornos psicomotores, especialmente inhibición, y mayor riesgo de suicidio.

Los estudios de personalidad indican que mientras los unipolares están más cerca de las personalidades neuróticas, los bipolares, recuperados del episodio, son sintónicos, extrovertidos, activos y seguros de sí mismos.

Por otra parte, quedan algunos problemas de subclasificación pendientes. Concretamente, la manía unipolar, sin episodios de depresión intercurrentes, se ha incluido definitivamente entre los trastornos bipolares, ya que los familiares de tales pacientes desarrollan psicosis bipolares o depresiones unipolares y, por otra parte, no hay diferencias clínicas o sociodemográficas que justifiquen la independencia nosológica de la manía unipolar y la bipolar. Asimismo, la personalidad ciclotímica se ha relacionado estrictamente con el círculo bipolar.

En definitiva, dado que no queda especialmente bien delimitada la situación del enfermo unipolar, cuya ubicación en este grupo siempre queda pendiente de la emergencia de un episodio maniaco, que puede producirse hasta 10 años más tarde que el primer cuadro depresivo no es de extrañar que parte de la investigación se haya centrado en este tema.  Así, Akiskal y cols. (1978) han establecido las diferentes basales que predicen un curso bipolar en pacientes depresivos: depresión posparto, hipomanía farmacógena y antecedentes familiares de trastorno bipolar, entre otros.

Fieve y Dunner en 1975 establecieron dos subgrupos:

bipolar I (que han sufrido hospitalización por manía)

bipolar II (que padecen hipomanía, pero sin requerir hospitalización).

En concreto, parece que los bipolares II son clínicamente similares a los depresivos unipolares, aunque con mayor frecuencia de depresiones recurrentes y cambio de polaridad a manía que estos, así como un riesgo más elevado de suicidio que los otros dos grupos (bipolares I y unipolares).

Clasificación de Saint Louis (Primarias y Secundarias):

Propusieron la separación de los trastornos afectivos en primarios y secundarios basándose especialmente en la presencia o ausencia de enfermedades asociadas. De esta forma, en los trastornos afectivos primarios se incluyen aquellos sujetos que no tienen antecedentes psiquiátricos ni afecciones físicas precedentes o concomitantes con el episodio afectivo, mientras que los trastornos afectivos secundarios se configuran a partir de los pacientes con antecedentes de otro trastorno psíquico, actual o pasado (esquizofrenia, neurosis, alcoholismo, psicopatías, etc.), estímulos estresantes psicosociales claros o enfermedades físicas relacionables con el episodio afectivo.

Pretendía clarificar las relaciones genéticas, bajo el supuesto de que los trastornos afectivos primarios tendrían mayor carga hereditaria que los secundarios, que representarían más una fenocopia de aquellos.

CIE-10:

Trastornos del humor (afectivos): 

  • Episodio maníaco 
  • Trastorno bipolar 
  • Episodios depresivos 
  • Trastorno depresivo recurrente 
  • Trastornos del humor persistentes (acoge la ciclotimia –antes considerada como un trastorno de personalidad- y la distimia –antes considerada como depresiones neuróticas)
  • Otros trastornos del humor 
  • Trastornos del humor sin especificación 

El viejo término de psicosis maníaco-depresiva ha sido sustituido por el de trastorno bipolar, siguiendo a Leonhard.

 

DSM-IV:

Clasificación de los Trastornos del Estado de Ánimo:

Trastornos Bipolares:

Trastorno bipolar I, episodio maníaco único. 

  • Leve, moderado o grave sin sintomas psicóticos  
  • Grave con sintomas psicóticos 
  • En remisión parcial o total 

Trastorno bipolar I, episodio más reciente hipomaníaco

Trastorno bipolar I, episodio más reciente maníaco

Trastorno bipolar I, episodio más reciente depresivo

Trastorno bipolar I, episodio más reciente no especificado

Trastorno bipolar II

Trastorno ciclotímico

Trastorno bipolar no especificado

Trastornos depresivos:

Trastorno depresivo mayor, episodio: 

  • Leve 
  • Moderado 
  • Grave sin sintomas psicóticos 
  • Grave con sintomas psicóticos 
  • En remisión parcial o total 
  • No especificado 

Trastorno depresivo mayor, recidivante

Trastorno Distímico

Trastorno depresivo no especificado

Otros trastornos del estado de ánimo:

Trastorno del estado de ánimo debido a… (Enfermedad médica o sustancia)

Trastorno del estado de ánimo no especificado

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