Anorexia en la serie "SKINS"

Detrás del fenómeno anoréxico-bulímico se revela, bajo un diagnostico diferencial, la estructura subyacente del sujeto: neurosis / psicosis / perversión. Estas presentaciones actuales que más tienen que ver con mostraciones de goce en bruto que con formaciones sintomáticas, son posiciones subjetivas que no constituyen una estructura en sí misma, pero si merecen ser individualizadas en su especificidad antes del reenvió a la estructura. Siguiendo los desarrollos de Massimo Recalcati trataremos de ejemplificar con el caso clínico la estrategia de separación anoréxico-bulímica.

El film como MATERIAL CLÍNICO

El caso elegido fue extraído de la serie televisiva británica “Skins”. Entre el género del drama y la comedia, explora las vivencias de un grupo de ocho amigos adolescentes, tanto hombres como mujeres. Si bien cada capítulo hace foco en un personaje en particular, la historia se mantiene en un hilo narrativo continuo y progresivo hacia el clímax. El personaje elegido será “Cassie”; una adolescente de 17 años aproximadamente, que concurre a su último año del colegio secundario. Cassie se presenta con trastornos alimentarios (anorexia vera), consumo de sustancias, antecedentes de internaciones psiquiátricas, actualmente en tratamiento ambulatorio; e intentos de suicidio a traves de la ingesta masiva de pastillas. Su vida sexual se muestra promiscua, exponiéndose siempre a situaciones de riesgo e indefensión que no parecen dispensarle temor gracias a la anestesia del tóxico.

La diferencia estructural entre una anorexia de tipo vera, melancólica, y una "anorexia" histérica:

En la histeria el recurso a la anorexia-bulimia suele ser una ruta más de seducción al Otro, una mostración al Otro (acting-out) que en su estrategia de barrarlo (a ese Otro que se lo supone no castrado) se le pueda cavar una falta en su ser, que lo angustie, y al mismo tiempo, abra un lugar para que el sujeto se aloje y tome a esta falta como insignia de su amor. Frente a un Otro que da lo que tiene, la estrategia es separarse de esa papilla asfixiante y a traves de una huelga de hambre que mantiene el deseo insatisfecho (pero al mismo tiempo en su cara de rechazo, por eso es débil), convoca el amor del Otro, justamente aquello que no puede dar. Busca un Amo sobre el cual poder reinar, reduciéndolo a un inútil o un maldito, pero siempre caído en la desgracia de la impotencia; y una vez que se muestre castrado saldrá a buscar un Otro amo a quien volver a "reinar". Pero en este juego ¿dónde está el sujeto?

Cuando hablamos de anorexia vera, estamos en el terreno de las psicosis. Aquí la anorexia-bulimia funciona como un pasaje al acto en cuotas. El sujeto reducido a puro desecho, objetalizado, sale de la escena, con lo cual también el Otro y el mismo como sujeto, y solo por consecuencia lógica el Otro es agujereado, cavado y mostrándose en falta. La cadaverizacion progresiva captura la atención del Otro pero al precio de la autodestrucción del sujeto. El mundo ha perdido brillo (brillo fálico) y ya nada tiene sentido. No hay como en el caso histérico: "deseo de nada", con lo cual se "come: nada", sino que se pasa a ser nada, "es nada". El sujeto se identifica globalmente al objeto desecho y su ser queda capturado  globalmente en ese lugar de puro resto. Se hunde en el das-ding. En la melancolía al estar forcluida la perdida, el trabajo de duelo ha sido rechazado radicalmente, y no se pone en marcha la operatoria simbólica, vía significantes para intentar recubrir esa perdida, sino que lo forcluido retorna desde lo real. Las alucinaciones visuales de Cassie podrían pensarse como este retorno desde lo real, la llegada de un significante desencadenado que hace signo y se le presentífica como una certeza, autorreferencial, que le concierne. Otra hipótesis podría ubicar estas mismas alucinaciones visuales como fenómeno elemental prototípico de la locura histérica, que al ser una histeria muy grave puede confundirse con una psicosis, pero al no tener a Cassie bajo transferencia no podemos pedirle que asocie y así poder pesquisar si esto responde más a una formación del inconsciente, al estilo de un sueño, lo cual supone mecanismo de la represión mediante, que si se muestra como un S1, suelto, desencadenado. 

El caso singular:

Cassie se sienta en la mesa del Otro, porque de eso no se puede safar en cuanto es forzada; pero su estrategia es engañarlo para poder sustraerse a sus reglas y suspender el lazo social con el Otro. En una escena memorable Cassie le enseña a su amigo Sid los trucos y coartadas para nunca tener que encontrarse con la letalidad del significante. Engaña al Otro con el despliegue de los cubiertos, corta la comida, habla, pregunta, simula, hace que se comunica y está en lazo, pero nunca termina por comer ni un solo bocado. Luego Cassie redobla la apuesta y engaña al Otro del saber referencial, la institución psiquiátrica, colocándose pesas en su cuerpo para darle el gusto al Otro. Estrategia anoréxica de darle de comer al Otro, porque mientras el Otro come, ella está segura de que no podrá ser devorada.

Llamativa escena es la sexualidad a cielo abierto de sus padres, entre obscena y grotesca, que en vez de operar la función paterna como perturbadora del goce sexual, autoerótico, pareciera llamar a un empuje a gozar. Las pinturas del padre y los cuadros sugerentes de la madre desnuda y su seno en primer plano nos hacen convocar las protofantasías de retorno al vientre materno. Cuyo axioma: ser devorado, retoma todo lo terrorífico de la madre como una gran boca abierta de cocodrilo.

La relación del sujeto con el Otro se despliega en el plano de la necesidad en el Otro. La necesidad estructuralmente perdida, debe ser lanzada a través de los desfiladeros del significante, y formulada como demanda para que ingrese en el circuito del Otro, quien interpretara como demanda de. . . algo, para poder ser satisfecha. Pero aun así, entre los intervalos del significante, mas aquí y mas allá de la demanda, el deseo se abre, infinito, irreductible, incolmable. Por ello es que la anoréxico-bulímica presenta una pasión por el vacio. Pero un vacio que no es el ontológico, aquel existencial y vital, sino que trata de reducirlo a lo lleno-vacio del estomago para así poder jugar a tener el control situacional sobre aquel otro vacio. Pero el sujeto es dividido por estructura, barrado y en falta por acción del significante y por eso mismo deseante. 

Cada pasaje al acto de Cassie es una búsqueda desesperada por hundirse en La cosa, una nostalgia por lo entero antes del destete, un rechazo a la inevitable alienación significante y una maniobra defensiva para evitar la castración, que introduciría una separación de goce y cuerpo.

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