Las Fábulas de Esopo

Esopo fue un famoso fabulista de la Antigua Grecia que gozaba de gran popularidad en la época clásica (siglos VII y VI a. C.); Era citado por Heródoto, Aristófanes, Platón y Sócrates.  

La estructura de la fábula esópica

Según Nojgaard, en la narración existen tres elementos o momentos imprescindibles:

1. La situación de partida, que plantea un determinado conflicto, entre dos figuras, generalmente animales.
2. La actuación de los personajes, que procede del libre albedrio, condicionado por las posibilidades de la situación dada.
3. La evaluación del comportamiento elegido, que se evidencia en el resultado pragmático de tal elección (éxito - fracaso).

Las fábulas de Esopo fueron adaptadas por autores como Fedro y Babrio, en época romana; Jean de La Fontaine, en el siglo XVII y Félix María Samaniego, en el XVIII. Este ultimo es la versión más difundida.

Generalmente, las fábulas son ubicadas dentro de la literatura infantil; por tratarse de relatos muy breves con una moraleja final, que sirvieron a los padres para enseñar a sus niños ciertos valores como la modestia, la solidaridad o la honestidad. 

Fábulas extraídas de la Enciclopedia "El Tesoro de la Juventud"

El Viejo y sus Hijos

Un labrador anciano que tenía varios hijos, enemistados todos entre sí, se valió del siguiente medio para hacerles entrar en razón y avenirlos. Congregolos a todos, y mandando traer una porción de varas, las reunió en un solo haz, y preguntó cuál de ellos se atrevería a romperlas. En valde lo intentaron uno tras otro, sin poder conseguirlo, y entonces el padre, desatando el haz, les manifestó cuán fácilmente se rompía cada vara estando sola. De esta manera, les dijo, nadie podrá venceros si estáis unidos, hijos míos, pero si estáis divididos y enemistados, el primero que quiera haceros mal, os perderá.

MORALEJA: La unión hace fuertes a los débiles, y la división convierte en débiles a los fuertes. 

Los Dos Cangrejos                                                                                        

Decía un cangrejo a su hijo, que observaba que andaba con las piernas torcidas, defecto del que deseaba se corrija. - Madre mía, - respondió el hijo, - yo no hago sino lo que veo que hacéis vos. Si andáis de la misma manera, ¿Cómo queréis que yo me corrija? Vos debíais haberos corregido primero.

MORALEJA: Antes de reprender a otros, debemos procurar corregidnos nosotros mismos.

La Tortuga y el Aguila

Disgustada una tortuga de tener que andar siempre por la tierra, suplicó al águila la levantase por los aires lo más alto posible. Hízolo así la reina de las aves y la subió hasta las nubes; viéndose tan ufana la tortuga exclamó: -¡Cuánta envidia me tendrán ahora todos los animales que me miran en tanta elevación sobre ellos! No pudo, al oir esto, sufrir el águila tanta vanidad, y soltando la tortuga cayó este orgulloso animal sobre unos peñascos, haciéndose mil pedazos.

MORALEJA: Locura es engreirse con los favores de la fortuna. Muchas veces la aparente prosperidad se torna en desgracia.

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