Síndromes Neuropsiquiátricos - Clásicos y Desconocidos

Catatonía, Delirium, Demencia, Amnesia, Síndrome de Capgras, Síndrome de Cotard, Síndrome de Pica, Síndrome Wernicke-Korsakoff, Micropsia, Síndrome de Amok, Síndrome de Münchhausen y el Síndrome de Gertsmann.

1) Catatonía:

La catatonía se manifiesta con algunos de los siguientes síntomas: inmovilidad motora, actividad motora excesiva, negativismo extremo o mutismo, movimientos voluntarios peculiares, ecolalia o ecopraxia

La inmovilidad motora puede manifestarse por catalepsia (flexibilidad cérea) o estupor. La actividad motora excesiva no tiene un propósito aparente y no es influenciada por estímulos externos. El negativismo extremo puede manifestarse por resistencia a seguir las instrucciones o por el mantenimiento voluntario de posturas a pesar de los intentos por moverlos. Las peculiaridades de los movimientos voluntarios se manifiestan por la aceptación voluntaria de posturas inapropiadas o bizarras o por muecas prominentes. La ecolalia es la repetición patológica de palabras, como un papagayo, o frases aparentemente sin sentido, justo después de haberlas oído de otra persona. La ecopraxia es la imitación repetitiva de movimientos de otra persona.

Varias enfermedades médicas pueden causar la catatonía, especialmente enfermedades neurológicas (p. ej., neoplasias, traumatismo craneal, enfermedad cerebrovascular, encefalitis) y enfermedades metabólicas (p. ej., hipercalcemia, encefalopatía hepática, homocistinuria, diabetes cetoacidósica). Los hallazgos de la exploración física y de las pruebas de laboratorio y los patrones de prevalencia e inicio asociados se asemejan a los de la enfermedad médica etiológica. Los síntomas catatónicos también pueden presentarse en la esquizofrenia y en los trastornos del estado de ánimo.  

Catatonic from Einar Baldvin on Vimeo.

2) Delirium:

La característica esencial de un delirium consiste en una alteración de la conciencia que se acompaña de un cambio de las funciones cognoscitivas que no puede ser explicado por la preexistencia o desarrollo de una demencia. La alteración se desarrolla a lo largo de un breve período de tiempo, habitualmente horas o días, y tiende a fluctuar a lo largo del día. A través de la historia, del examen físico o de las pruebas de laboratorio se demuestra que el delirium se debe a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica, de la intoxicación por o la abstinencia de sustancias, del consumo de medicamentos o de la exposición a tóxicos, o bien a una combinación de estos factores.

La alteración de la conciencia se manifiesta por una disminución de la capacidad de atención al entorno. La capacidad para centrar, mantener o dirigir la atención está deteriorada. Hay otros cambios de las funciones cognoscitivas (deterioro de la memoria, desorientación o alteraciones del lenguaje) o existen alteraciones de la percepción. El deterioro de la memoria se manifiesta con más frecuencia en la memoria reciente.

Frecuentemente, la desorientación está referida al tiempo (p. ej., pensando que es por la mañana cuando en realidad es medianoche) o al espacio (p. ej., pensando que está en casa cuando en realidad está en el hospital). En el delirium leve el primer síntoma que suele aparecer es la desorientación temporal. Menos frecuente es la desorientación autopsíquica. La alteración del lenguaje se hace evidente con la disnomia (p. ej., deterioro de la capacidad para nombrar objetos) o la disgrafia (p. ej., deterioro de la capacidad para escribir). En algunos casos el lenguaje es vago e irrelevante y en otros, caudaloso e incoherente, con saltos imprevisibles de unos temas a otros.

Las alteraciones perceptivas pueden incluir interpretaciones erróneas, ilusiones o alucinaciones. Por ejemplo, el ruido de una puerta puede ser tomado por un disparo de pistola (interpretación errónea), las arrugas de la ropa de la cama pueden parecer objetos animados (ilusión) o el sujeto puede «ver» a un grupo de personas volando sobre su cama cuando, en realidad, allí no hay nadie (alucinación). Las alucinaciones y falsas percepciones sensoriales son sobre todo de tipo visual, pero también pueden pertenecer a otras modalidades sensoriales. Las percepciones erróneas pueden ser simples y uniformes o altamente complejas. A menudo hay una convicción delirante de la realidad de las alucinaciones y una respuesta emocional y comportamental congruente con sus contenidos.

La alteración se desarrolla en un breve espacio de tiempo y tiende a fluctuar a lo largo del día. Por ejemplo, durante la mañana el sujeto puede estar coherente y cooperador, pero a medianoche puede insistir en quitarse las vías de administración intravenosa y en ir a casa de sus padres, muertos hace años.

El delirium se acompaña con frecuencia de una alteración del ciclo sueño-vigilia. Esta alteración puede incluir somnolencia diurna o agitación nocturna y dificultad para mantener el sueño. En algunos casos se presenta un cambio radical del ciclo sueño-vigilia y del ciclo noche-día. El delirium se acompaña con frecuencia de alteraciones del comportamiento psicomotor. Muchos sujetos están inquietos e hiperactivos y las manifestaciones del incremento de la actividad psicomotora pueden consistir en amasamiento o rotura de las sábanas de la cama, intentos de levantarse y ponerse de pie con movimientos súbitos e intempestivos. Por otro lado, puede haber una disminución de la actividad psicomotora, con inactividad y letargia cercanas al estupor. La actividad psicomotora puede oscilar de un extremo a otro a lo largo del día. El deterioro de la capacidad de juicio puede interferir el tratamiento médico.

Los trastornos emocionales que el sujeto puede manifestar son ansiedad, miedo, depresión, irritabilidad, ira, euforia y apatía. Algunos individuos mantienen el mismo tono emocional a lo largo de todo el delirium y otros pasan de un estado emocional a otro de manera rápida e imprevisible. El miedo es muy frecuente y algunas veces es el resultado de alucinaciones amenazadoras o ideas delirantes pobremente sistematizadas. Si el sujeto presenta miedo
acusado, puede atacar a las personas que juzga amenazadoras. Puede producirse lesiones en los intentos por levantarse de la cama, quitarse las vías intravenosas, los tubos respiratorios, los catéteres urinarios y otros utensilios terapéuticos. La alteración del estado emocional se hace evidente por los gritos, llamadas de ayuda, maldiciones, musitaciones, quejas y otras vocalizaciones. Estos comportamientos predominan por la noche y cuando falta una estimulación ambiental adecuada.

Además de los hallazgos del laboratorio característicos de las enfermedades asociadas o de su etiología (estados de intoxicación o abstinencia), el EEG es típicamente anormal, mostrando tanto un enlentecimiento generalizado como una actividad rápida. 

Delirium from Deepfield on Vimeo.

3) Demencia:

La característica esencial de una demencia consiste en el desarrollo de múltiples déficit cognoscitivos que incluyen un deterioro de la memoria y al menos una de las siguientes alteraciones cognoscitivas: afasia, apraxia, agnosia o una alteración de la capacidad de ejecución. La alteración es lo suficientemente grave como para interferir de forma significativa las actividades laborales y sociales y puede representar un déficit respecto al mayor nivel previo de actividad del sujeto. Si los déficit cognoscitivos se presentan exclusivamente durante el delirium, no debe realizarse el diagnóstico de demencia. Sin embargo, el diagnóstico de demencia y delirium podrá establecerse si la demencia está presente a veces, en ausencia del delirium. La demencia puede estimarse etiológicamente relacionada con una enfermedad médica, con los efectos persistentes del consumo de sustancias (incluyendo la exposición a tóxicos) o con la combinación de ambos factores. 

Para establecer el diagnóstico de demencia se requiere que el deterioro de la memoria sea el síntoma más precoz y prominente. Los sujetos con demencia tienen deteriorada la capacidad para aprender información nueva y olvidan el material aprendido previamente. Ambos tipos de deterioro de la memoria están presentes en los sujetos con demencia, aunque a veces en el curso de la enfermedad puede ser difícil demostrar la pérdida del material aprendido previamente. Los sujetos con demencia pueden perder objetos de valor como la cartera o las llaves, olvidan la comida que están cocinando y pueden perderse en barrios con los que no están familiarizados. En las formas avanzadas el deterioro de la memoria es tan intenso, que el sujeto olvida su ocupación, el grado de escolarización, los aniversarios, los familiares o, en ocasiones, incluso su propio nombre.

El deterioro del lenguaje (afasia) puede manifestarse por dificultades en la pronunciación de nombres de sujetos y objetos. El lenguaje puede ser vago o vacío, con largos circunloquios y uso de términos de referencia indefinida como «cosa» y «ello». Pueden estar comprometidas tanto la comprensión del lenguaje hablado y escrito como la repetición del lenguaje. En las fases avanzadas de demencia los sujetos pueden enmudecer o presentar un patrón de lenguaje deteriorado, caracterizado por ecolalia (p. ej., repite lo que oye) o palilalia (p. ej., repetir sonidos o palabras una y otra vez). 

Los sujetos con demencia pueden presentar apraxia (p. ej., deterioro de la capacidad de ejecución de las actividades motoras, a pesar de que las capacidades motoras, la función sensorial y la comprensión de la tarea a realizar están intactas). Su capacidad en el uso de objetos (p. ej., usar un cepillo para peinarse) podría estar deteriorada, así como la actividad constructiva de actos motores conocidos (p. ej., movimiento de la mano para decir adiós). La apraxia puede conducir a déficit en cocinar, vestir y dibujar. 

Los sujetos con demencia pueden presentar agnosia (p. ej., fallos en el reconocimiento o identificación de objetos, a pesar de que la función sensorial está intacta). Por ejemplo, el sujeto puede tener una agudeza visual normal, pero ha perdido la capacidad para reconocer objetos como sillas o lápices. En ocasiones es incapaz de reconocer a sus familiares o incluso su propia imagen en el espejo. De forma parecida, puede tener una sensación táctil normal, pero ser incapaz de identificar por el tacto objetos colocados en sus manos (p. ej., monedas o llaves).

Las alteraciones de la actividad constructiva (de ejecución) son manifestaciones habituales de la demencia y pueden estar especialmente relacionadas con trastornos del lóbulo frontal o de las vías subcorticales asociadas. La actividad de ejecución implica la capacidad para el pensamiento abstracto y para planificar, iniciar, secuenciar, monitorizar y detener un comportamiento complejo. El deterioro del pensamiento abstracto puede manifestarse por la incapacidad para afrontar situaciones nuevas y evitar situaciones que requieran el procesamiento de información nueva y compleja. La capacidad para la abstracción se examina pidiendo al sujeto que encuentre similitudes o diferencias entre palabras afines. La disfunción de la ejecución se hace también evidente a través de la disminución de la capacidad para cambiar esquemas mentales establecidos y generar información verbal o no verbal para ejecutar actividades motoras consecutivas. 

Demência from Pedro Pereira on Vimeo.

4) Amnesia:

El trastorno amnésico se caracteriza por el deterioro de la memoria en ausencia de otros deterioros cognoscitivos significativos. Los trastornos en el apartado «trastornos amnésicos» se enumeran de acuerdo con su etiología presumible: trastorno amnésico debido a una enfermedad médica, trastorno amnésico persistente inducido por sustancias o trastorno amnésico no especificado.

Los sujetos con un trastorno amnésico tienen deteriorada la capacidad para aprender información nueva y no son capaces de recordar acontecimientos pasados o información aprendida previamente. La alteración de la memoria puede ser lo suficientemente grave como para provocar un acusado deterioro de la actividad laboral o social y puede representar una merma importante del nivel previo de actividad. La alteración de la memoria no aparece exclusivamente en el transcurso de un delirium o de una demencia. La capacidad para recordar información nueva está siempre afectada, pero la dificultad para recordar información aprendida previamente se presenta de forma más variable, dependiendo de la localización y gravedad de la lesión cerebral. El déficit de memoria es más aparente en las tareas que requieren el recuerdo espontáneo y puede ser evidente cuando el examinador proporciona estímulos al sujeto para que los evoque después. Los déficit pueden estar predominantemente relacionados con estímulos verbales o visuales en función del área del cerebro específicamente afectada. En algunas formas del trastorno amnésico el sujeto puede recordar mejor cosas muy remotas del pasado que acontecimientos más recientes (p. ej., un sujeto recuerda la estancia en el hospital hace una década, con detalles que expresa vivamente, sin darse cuenta de que actualmente está en ese mismo hospital).

No se establece el diagnóstico si el deterioro de la memoria aparece exclusivamente en el transcurso de un delirium (p. ej., si se presenta sólo en el contexto de una reducción de la capacidad para mantener o dirigir la atención). En el trastorno amnésico la capacidad para repetir inmediatamente una secuencia de información (p. ej., dígitos) no está alterada. Cuando lo está, hay que sospechar la presencia de una alteración de la atención, que puede ser indicativa de delirium. El trastorno amnésico se diagnostica si hay otros déficit cognoscitivos característicos de la demencia (p. ej., afasia, agnosia, alteración de la capacidad de ejecución). Los individuos con trastorno amnésico pueden experimentar como resultado de sus déficit de memoria graves, deterioro de su capacidad personal o social, requiriendo una supervisión cotidiana para asegurar su alimentación y cuidados mínimos.

A menudo, el trastorno amnésico viene precedido por un cuadro clínico de confusión y desorientación, y posibles problemas de atención que sugieren un delirium (p. ej., trastorno amnésico debido a deficiencia de tiamina). Durante los estados iniciales del trastorno es frecuente la confabulación, a menudo evidenciada por la narración de acontecimientos imaginarios que persiguen llenar las lagunas mnésicas, pero tiende a desaparecer con el tiempo. Por esta razón es importante recabar información de los familiares o allegados. La amnesia profunda puede dar lugar a desorientación temporoespacial, pero es rara la desorientación autopsíquica, que es frecuente en individuos con demencia, mas no con trastorno amnésico. A la mayoría de los individuos con trastorno amnésico grave les falta la capacidad de juicio para reconocer sus déficit de memoria y pueden negar explícitamente la presencia de su grave deterioro, a pesar de la evidencia en contra.

Esta falta de capacidad de juicio puede llevar a acusaciones a los demás o, en casos excepcionales, a la agitación. Algunos individuos reconocen que tienen un problema y aparentan que no les concierne. Puede haber algunos cambios sugerentes de alteración de la personalidad, como apatía, falta de iniciativa y fragilidad emocional. Los sujetos pueden mostrarse superficialmente amistosos y agradables, pero presentan una expresividad afectiva estrechada o pobre. Con frecuencia, la amnesia global transitoria confiere a los individuos que la padecen una apariencia de perplejidad y aturdimiento. Pueden observarse déficit menores de otras funciones cognoscitivas, pero, por definición, no son tan graves como para provocar un deterioro clínicamente significativo. Las pruebas neuropsicológicas cuantitativas demuestran a menudo déficit específicos de memoria, con ausencia de otras alteraciones cognoscitivas. Dependiendo de la extensión o la naturaleza de los déficit, el resultado de las pruebas estandarizadas que evalúan el recuerdo de acontecimientos históricos conocidos o de personas públicas es variable. 

amnesia from pazit harnoy-cohen on Vimeo.

5) Síndrome de Capgras:

Este padecimiento se conoce también como Delirio del Doble. El paciente tiene la idea de que una persona con la que tiene contacto habitualmente, generalmente familia o amigo, ha sido sustituida por un impostor, un doble o un actor. El paciente cree que el supuesto impostor es físicamente idéntico a su allegado, y está convencido de que no es él. Existen casos en que los pacientes creen que su mascota, coche o cualquier otro objeto ha sido cambiado por una réplica exacta.

La ideación delirante de la sustitución por un doble es el síntoma más característico y definitorio del síndrome de Capgras, por el cual la persona tiene una firme convicción de que una persona próxima, con la que existe un fuerte vínculo emocional, ha sido sustituida por un impostor que es idéntico en todos los aspectos, pero a pesar de ello, quien lo sufre aprecia sutiles diferencias respecto al individuo original.

Por parte de los familiares y amigos, el síntomas más evidente de la enfermedad es el rechazo o la evitación de un familiar, con el que existe un estrecho lazo emocional. De hecho, algunos autores definen este trastorno como una pérdida de reconocimiento emocional, es decir, se conoce a quien se tiene delante, se le ve, se le recuerda, pero el vínculo emocional que les unía se ha olvidado, considerándole ahora como un extraño.

Todo ello va a desencadenar una serie de cambios familiares, como puede ser que la persona que sufre el síndrome de Capgras no quiera permanecer bajo el mismo techo que alguien a quién ahora considera como un desconocido, lo que en muchos casos desemboca en divorcios y separaciones, en caso de que el sustituido sea la pareja.

Además de estas manifestaciones, el síndrome de Capgras va a ir acompañado de otros síntomas:

a. Convicción delirante: es decir, que por muchas pruebas que trate de darle el familiar sobre su autenticidad, el afectado por Capgras va a seguir pensando lo mismo. Por supuesto no existen esas diferencias, ya que el esposo, mujer o hijo son los mismos, pero a pesar de lo cual, quien padece el síndrome de Capgras permanece con su convicción errónea de que su familiar ha sido sustituido por otra persona.

b. Graves problemas familiares o de pareja asociados al rechazo y la conducta de evitación por parte de quien sufre el síndrome hacia el doble, ya que llega a ser imposible la convivencia bajo el mismo techo debido al pavor que le provoca al afectado toda esta situación.

c. Normalidad con el resto de las personas: esta percepción delirante no es extensiva a otros sujetos con los que no mantiene un vínculo emocional, y ni siquiera va a afectar a todos los familiares, sólo a alguno de ellos, comportándose y relacionándose con todos los demás de forma natural, a excepción de con el impostor.

Este trastorno puede ir acompañado de ideas paranoides, por las que el trastornado piensa que el sustituto quiere perjudicarle, ideas que por otra parte ayudan a dar respuesta a la persona que sufre el síndrome de por qué ha sido reemplazado el familiar y para qué.

Creen que toda la persona ha sido cambiada, a pesar de que externamente su aspecto sea el mismo y que hable y se comporte de la misma forma, a diferencia de la prosopagnosia, un problema en el cual el afectado sufre una alteración en la percepción de los rostros humanos, siendo incapaz de distinguir entre rostros de personas conocidas frente a la de extraños, pudiendo identificar a sus familiares por otras características como la voz o la ropa que llevan.

La ilusión de los dobles es más frecuente en mujeres, y puede darse temporalmente o de forma crónica, pudiendo aparecer en cualquier momento de la vida. Actualmente no existe un consenso sobre la explicación en el origen y mantenimiento del Síndrome de Capgras, considerándose éste multifactorial. Lo que sí se ha observado es que a menudo aparece junto con trastornos orgánicos como lesiones craneoencefálicas o tumores cerebrales, así como junto con trastornos psicológicos como la esquizofrenia paranoide, la depresión psicótica o los trastornos delirantes. 

Igualmente, en diferentes estudios con afectado por Capgras se ha comprobado cómo afecta a distintas regiones del cerebro implicadas en el procesamiento visual y emocional, así como en el de reconocimiento de caras. Además, se ha observado este síndrome en entre un 6 y un 30% de los casos de pacientes con alzhéimer y, en un porcentaje menor, en otros tipos de demencias como los cuerpos de Lewy o el párkinson. 

Capgras delusion from J-V. Rossi on Vimeo.

6) Síndrome de Cotard:

Se conoce como el mal del muerto viviente. El sujeto cree que está muerto, y que sus órganos internos han detenido su función y están descomponiéndose. Incluso, puede percibir el olor putrefacto de estos o tiene la sensación de que los gusanos se los comen. En ocasiones, junto con esta idea de estar muerto, el paciente cree que se ha vuelto inmortal, convirtiéndose en algo parecido a un alma en pena, en putrefacción.

La característica más llamativa del Síndrome de Cotard es que los pacientes que lo sufren tienen la creencia de que están muertos, que no tienen nervios, ni sangre ni cerebro ni otros órganos, creen que se están pudriendo, incluso dicen oler como se pudre su carne. Se perciben como muertos vivientes o zombies. Otras veces creen ser inmortales, aunque solo sean piel y huesos. Los aquejados con este síndrome tienen delirio nihilistico o de negación. Comienzan con la negación de la existencia del exterior y llegan luego a negar su propia existencia. Se aíslan del mundo. Los principales síntomas del Síndrome de Cotard:

a. Depresión
b. Pensamientos suicidas
c. Creencia de que no existe su cuerpo
d. Creencia de que se están quedando sin sangre
e. Pensamientos negativos
f. Creencia de que ya están muertos- Con delirios olfativos, ellos incluso huelen que se están pudriendo
g. Creencia de que los gusanos están bajo su piel
h. Creencia de que son inmortales
i. Creencia de que se están descomponiendo
j. Creencia de que no tienen órganos internos
k. Analgesia o ausencia de dolor
l. Automutilaciones

Se desconoce con certeza qué provoca el Síndrome de Cotard, aunque aparece relacionado con la depresión y con la esquizofrenia. Habitualmente aparece de forma repentina.  

Cotard Delusion from Markela Kontaratou on Vimeo.

7) Síndrome de Pica:

La característica esencial de la pica es una ingestión persistente de sustancias no nutritivas durante un período de por lo menos 1 mes. La sustancia típica ingerida tiende a variar con la edad. Los niños pequeños suelen comer pintura, yeso, cuerdas, tiza, ceniza, pegamento, papel, cabellos o ropas. Los niños de más edad pueden comer excrementos de animales, arena, insectos, hojas o guijarros. Adolescentes y adultos pueden ingerir tierra o estiércol. No hay aversión hacia los alimentos. Este comportamiento debe ser inadecuado evolutivamente y no formar parte de unas prácticas culturalmente sancionadas. La ingestión de sustancias no nutritivas es una característica asociada a otros trastornos mentales (p. ej., trastorno generalizado del desarrollo, retraso mental). Si el comportamiento ingestivo aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental, sólo debe establecerse un diagnóstico separado de pica si el comportamiento ingestivo es de suficiente gravedad como para merecer atención clínica independiente. 

La pica se asocia frecuentemente a retraso mental. Aunque en algunos casos se observan déficit de vitaminas o minerales, habitualmente no se hallan anormalidades biológicas específicas. A veces la pica sólo llega a la consulta clínica cuando el sujeto experimenta alguna de las distintas complicaciones médicas que pueden resultar (p. ej., envenenamiento por plomo a consecuencia de ingerir pintura o yeso pintado, problemas mecánicos intestinales, obstrucción intestinal a consecuencia de tumoraciones producidas por bolas de cabello, perforación intestinal o infecciones como toxoplasmosis o toxocariasis a consecuencia de ingerir heces o basura). La pobreza, el abandono, la ausencia de supervisión por parte de los padres y el retraso del desarrollo aumentan el riesgo de adquirir este trastorno.

En algunas culturas la ingestión de cieno o de otras sustancias aparentemente no nutritivas es considerada positivamente. La pica suele ser más frecuente en niños pequeños y ocasionalmente en mujeres embarazadas.

Son muy escasos los datos epidemiológicos sobre la pica. El trastorno no suele diagnosticarse, pero no es raro entre niños preescolares. En sujetos con retraso mental la prevalencia del trastorno parece aumentar con la gravedad del retraso. La pica puede tener su inicio en la infancia. En muchos casos, el trastorno probablemente persiste durante varios meses y a continuación remite. Ocasionalmente, puede prolongarse hasta la adolescencia o, con menos frecuencia, hasta la edad adulta. En sujetos con retraso mental el comportamiento en cuestión puede disminuir durante la vida adulta. 

Lição 09 - Zé Buscapé – Pica-pau infernal from Editora Cristã Evangélica on Vimeo.

8) Síndrome Wernicke-Korsakoff:

El Síndrome de Wernicke-Korsakoff, conocido también como psicosis de Korsakoff o encefalopatía Alcohólica es un trastorno cerebral debido a la deficiencia de tiamina.

Los síntomas de la encefalopatía de Wernicke son:

a. Confusión
b. Pérdida de coordinación muscular (ataxia)temblor en las piernas
c. Cambios en la visiónmovimientos oculares anormales (movimientos de un lado para otro llamados nistagmo)
d. visión doble
e. caída de los párpados

Y los síntomas del síndrome de Korsakoff son:

a. Incapacidad para formar nuevos recuerdos
b. Pérdida de la memoria que puede ser grave
c. Inventar historias (confabulación)
d. Ver o escuchar cosas que realmente no existen (alucinaciones)

Nota: también puede haber síntomas de abstinencia alcohólica.

Se cree que la encefalopatía de Wernicke y el síndrome de Korsakoff son afecciones diferentes que se deben ambas al daño cerebral causado por la falta de vitamina B1 (tiamina). La falta de vitamina B1 es común en personas que sufren de alcoholismo. También es común en personas cuyos cuerpos no absorben los alimentos apropiadamente (malabsorción), como ocurre algunas veces después de una cirugía para la obesidad. El síndrome o psicosis de Korsakoff tiende a desarrollarse a medida que desaparecen los síntomas del síndrome de Wernicke. La encefalopatía de Wernicke causa daño cerebral en partes bajas del cerebro llamadas el tálamo y el hipotálamo. La psicosis de Korsakoff resulta del daño a áreas del cerebro involucradas con la memoria. 

Árboles - Wernicke Korsakoff from Cece Delgado on Vimeo.

9) Micropsia

La micropsia o síndrome de Alicia en el país de las maravillas, es un trastorno neurológico que afecta la percepción visual. Los sujetos perciben los objetos mucho más pequeños de lo que son en realidad y que al mismo tiempo aparecen lejanos. Por ejemplo, un animal doméstico, como un perro, puede parecer del tamaño de un ratón, o un coche como un coche de juguete. Esto condujo a otra denominación del síndrome, visión o alucinación Lilliputense

Se observa en afecciones de la porción central de las coroides y retina, en delirios febriles, epilepsia, psicosis esquizofrénicas agudas y en estados psicasténicos. La enfermedad es una alteración de la percepción; no afecta a la visión, sino a la interpretación cerebral de lo visto. El síndrome puede estar asociado con la migraña. Ocasionalmente el síndrome es el primer síntoma de una mononucleosis infecciosa. Otras causas de este trastorno son el uso de substancias alucinógenas o drogas psicoactivas como LSD u hongos psilocibos o amanita muscaria

AIWS Case study 1 in Gdańsk Poland, 2011 from Kristoffer Ørum on Vimeo.

10) Síndrome de Amok

Consiste en una explosión de rabia e ira, que hace que la persona salga loca, atacando, hiriendo e incluso matando a toda persona que encuentre a su paso. Hay ocasiones en que la única manera de frenar al paciente es matandolo. El nombre significa “atacar y matar con ira ciega”, se cree que se originó en Malasia, pues fue allí donde fue observado este fenómeno por primera vez.

En Psiquiatría, el síndrome Amok es un  síndrome ligado a la cultura y consiste en una súbita y espontánea explosión de rabia salvaje, que hace que la persona afectada corra locamente, armada, y ataque, hiera o mate indiscriminadamente a las personas y animales que aparezcan a su paso, hasta que el sujeto es inmovilizado o se suicida. La definición fue dada a conocer por el psiquiatra americano Joseph Westermeyeren 1972. Según los psiquiatras, el ataque homicida salvaje va precedido por lo general de un período de preocupación, pesadumbre y depresión moderada. En algunos de los casos recientes, los autores de los ataques los anuncian, de una forma más o menos velada, en internet. Tras el ataque, la persona queda exhausta, a veces con una amnesia completa y, eventualmente, acaba suicidándose.

El nombre procede de la palabra malaya meng-âmok, que significa “atacar y matar con ira ciega”, pues fue allí donde fue observado este fenómeno por primera vez. En algunos contextos su aparición se sigue limitando a ciertos espacios geográficos: incluso la Asociación Americana de Psiquiatría la clasificaba hasta hace pocos años como una de las “enfermedades ligadas a fenómenos culturales” y la vinculaba, como en tantos otros casos con el dhat (propio de la India) y el latah (que aparece en el Sureste de Asia y el Pacífico Sur). Sin embargo, se ha descrito en otros ámbitos culturales bajo denominaciones diferentes, como berserk en Escandinavia, cafard en Polinesia, iich’ aa entre los indios navajos, etc. Además, la Criminología caracteriza muchos asesinatos masivos como productos de este síndrome.

SIndrome Amok - The Revelation from Elias Fraguas on Vimeo.

11) Síndrome de Münchhausen

Denominado también trastorno fáctico, el síndrome de Münchhausen se caracteriza por que una persona inventa de forma consciente el padecimiento de síntomas físicos o psíquicos, en ausencia de dolencia o enfermedad real, buscando con ello adoptar el papel de enfermo para recibir atenciones especiales, acorde a su estado. Para ello, el paciente puede llegar a autolesionarse o ingerir sustancias tóxicas, para dar mayor apariencia de veracidad a sus síntomas simulados.

De origen incierto, este síndrome se suele atribuir en su inicio a un intento de llamar la atención que, con el tiempo, se convierte en crónico, y donde lo que prima es alcanzar el estatus de enfermo, más que conseguir algún tipo de beneficio secundario, como evitar cumplir con sus obligaciones. El paciente, generalmente hombre, sufre repetidas hospitalizaciones, con síntomas que no terminan de encajar con ningún diagnóstico de enfermedad física o trastorno mental.

Son personas que preparan su interpretación leyendo e informándose sobre los síntomas de las distintas enfermedades, y que suelen mostrar una actitud combativa con el personal sanitario, discutiendo y enjuiciando sus actuaciones. Es considerado un mal paciente, en el sentido de que no colabora con la recuperación, incumpliendo sistemáticamente el tratamiento estipulado por el especialista. Esta búsqueda del estatus de enfermo afecta negativamente a su vida laboral y a sus relaciones de pareja.

Una de las dificultades añadidas al síndrome de Münchhausen es que las simulaciones de síntomas pueden encubrir verdaderas patologías, que dejan de ser exploradas tratando de establecer el diagnóstico de lo simulado; igualmente, un tratamiento médico para combatir esos síntomas inexistentes puede ser contraproducente, ya que la persona está sana, y se puede desencadenar una iatrogenia (cualquier tipo de afección o daño que se produce a consecuencia de un tratamiento o un acto médico). Igualmente, los síntomas físicos simulados pueden desviar la atención de otros problemas psicológicos que pueden darse a la vez.

Aunque el abanico de síntomas, tanto físicos como mentales, que presenta un paciente con síndrome de Münchhausen puede ser muy amplio, tanto como le permita su imaginación o su dedicación a estudiar libros de medicina, los auténticos síntomas se encuentran ocultos tras esa repetida demanda de atención médica que le puede acarrear continuas hospitalizaciones, sin que “tenga nada”. Con respecto a sus verdaderos síntomas, cabe destacar:

a. Necesidad imperiosa de alcanzar y mantener el estatus de enfermo, pidiendo que le realicen repetidas pruebas médicas, para lo cual inventa y “simula” distintos síntomas de forma consciente.
b. Autolesión y autoadministración de medicamentos para originar síntomas que puedan tener apariencia de credibilidad, provocando fiebres, vómitos,…; lo que en ocasiones desemboca en verdaderas enfermedades físicas.
c. Asistencia repetida a centros médicos, requiriendo de hospitalizaciones, sin que con posterioridad se pueda alcanzar un diagnóstico claro sobre las causas de sus “quejas”.
d. “Siente” los síntomas únicamente en presencia de personal sanitario o cuando piensa que es observado, produciéndose constantes “recaídas” después de experimentar una notable mejoría.
e. Fuerte personalidad, con pobre control de impulsos, lo que se expresa en sus continuas quejas sobre las actuaciones del personal sanitario, e incluso le lleva a situaciones de confrontación cuando es “descubierto” en sus “simulaciones” de síntomas.
f. Conocimiento de terminología médica, así como sobre síntomas, trastornos y tratamientos, superior al que correspondería a un usuario normal.
g. Puede sufrir iatrogenia (cualquier tipo de afección o daño que se produce a consecuencia de un tratamiento o un acto médico) por ingestión de medicamentos para paliar unos síntomas “simulados” que no padece; además, tiende a consumir analgésicos y calmantes en exceso.
h. Sintomatología que no se ajusta a un diagnóstico claro, con historial de repetidas visitas a urgencias y hospitalizaciones por demanda de otras enfermedades.
i. Desajustes en las relaciones laborales e interpersonales, debido a su inconsistencia y falta de implicación personal, pues sus energías están canalizadas a conseguir el estatus de enfermo, lo que requiere de continuas bajas laborales y frecuentes visitas al médico.

Hay que tener en cuenta que los síntomas presentados por el paciente con síndrome de Münchhausen no son exclusivos, ya que pueden presentarse en otros trastornos. Así, para establecer un diagnóstico claro hay que descartar otras patologías con características similares, como en el caso de los trastornos psicosomáticos, también denominados somatoformes, donde existen síntomas físicos sin que medie enfermedad médica que lo explique, tal es el caso del trastorno de somatización.

La diferencia principal entre ambos, es que en este último sí existe una sintomatología física real, no simulada, aunque de origen desconocido. Lo mismo ocurre en el trastorno de hipocondría, en el que la persona tiende a exagerar unos síntomas que cree tener, mientras que en el síndrome de Münchhausen, a pesar de las quejas continuas, no existen síntomas orgánicos y el paciente es totalmente consciente de que sus síntomas son simulados.

Como se ha indicado, una de las características principales de este síndrome es la “simulación”, una falsedad de la realidad de forma voluntaria, pero que hay que distinguir de la verdadera intención de engañar de un simulador, que actúa así para conseguir algún beneficio o evitar alguna obligación; igualmente hay que diferenciarlo de la mitomanía -en la que al paciente también se le denomina mentiroso patológico-, ya que el mitómano no busca engañar para lograr un estatus de enfermo ni su hospitalización.

En el trastorno límite de personalidad se produce un cambio continuado de síntomas en el tiempo, acudiendo a distintos médicos en busca de un diagnóstico que nunca llega pero, a diferencia del síndrome de Münchhausen, en el primero además se dan síntomas diferenciales como son los sentimientos de vacío e inutilidad, las dudas sobre su identidad, o las conductas extremas que llegan a poner en riesgo la vida del paciente. 

Síndrome de Münchausen. Madres Peligrosas from Stella Maris on Vimeo.

12) Síndrome de Gertsmann

El Síndrome de Gerstmann es un trastorno neurológico que se caracteriza por una constelación de síntomas que sugiere la presencia de una lesión en un área particular del cerebro. Los síntomas primarios son cuatro:

1. Disgrafía/agraphia: deficiencia en la capacidad de escribir

2. Discalculia/acalculia: dificultad en el aprendizaje o la comprensión de las matemáticas

3. Agnosia digital: incapacidad para distinguir los dedos de la mano

4. Desorientación izquierda-derecha

Este trastorno se asocia a menudo con lesiones cerebrales en el hemisferio dominante, incluyendo el gyrus angular y supramarginal cerca de la unión del lóbulo temporal y parietal. Existe un debate considerable en la literatura científica acerca de si el síndrome de Gerstmann verdaderamente representa un síndrome motivado unificado, en teoría. Por lo tanto su utilidad diagnóstica ha sido cuestionada por los neurólogos y neuropsicólogos igual. El giro angular es generalmente involucrado en la traducción de los patrones visuales de la carta y las palabras en información significativa, tal como se hace durante la lectura.

En los adultos, el síndrome puede ocurrir después de un accidente cerebrovascular o en asociación con el daño al lóbulo parietal. Además de presentar los síntomas antes mencionados, muchos adultos también sufren afasia, que es una dificultad para expresarse al hablar, en la comprensión del habla, o en la lectura y la escritura. En los niños hay pocos casos de este síndrome. La causa no se conoce. La mayoría de los casos se identifican cuando los niños llegan a la edad escolar, un momento en el que se desafían con la escritura y los ejercicios de matemáticas. En general, los niños con trastorno de la exposición mala escritura y ortografía, y dificultades con las funciones matemáticas, como sumar, restar, multiplicar y dividir. La incapacidad para diferenciar la derecha de la izquierda y de discriminar entre los dedos individuales también puede ser evidente. Además de los cuatro síntomas primarios, muchos niños también sufren de apraxia constructiva, una incapacidad para copiar dibujos simples. Con frecuencia, también hay un deterioro en la lectura. Los niños con un alto nivel de funcionamiento intelectual, así como las personas con daño cerebral pueden verse afectadas con el trastorno.

No existe cura para el síndrome de Gerstmann. El tratamiento es sintomático y de apoyo. Terapia ocupacional y del habla pueden ayudar a disminuir la disgrafía y apraxia. Además, las calculadoras y procesadores de texto pueden ayudar a los escolares a hacer frente a los síntomas de la enfermedad.

En los adultos, muchos de los síntomas disminuyen con el tiempo. Aunque se ha sugerido que en los niños los síntomas pueden disminuir con el tiempo, parece probable que la mayoría de los niños probablemente no superan sus déficits, pero aprendan a adaptarse a ellos.

COMENTA
RELACIONADOS
ÚLTIMAS ENTRADAS