El Manucristo H de Sigmund Freud

Párrafos seleccionados de Freud, S., "Manuscrito H: Paranoia". En Obras Completas, Amorrortu, Buenos Aires, 1986, Tomo I.

La representación delirante y la representación obsesiva son consideradas como perturbaciones intelectuales según la psiquiatría clásica. La paranoia y la locura obsesiva como una psicosis intelectual.

Una vez que la representación obsesiva se ha reconducido a una perturbación afectiva y debe su intensidad a un conflicto, es forzoso que la representación delirante caiga bajo la misma concepción. Por tanto también ella es la consecuencia de unas perturbaciones afectivas y debe su intensidad a un proceso psicológico.

La paranoia crónica en su forma clásica es un modo patológico de la defensa, como la histeria, la neurosis obsesiva y la confusión alucinatoria. Uno se vuelve paranoico por cosas que no tolera, suponiendo que uno posea la predisposición psíquica peculiar para ello.

Caso Señora P (La Doncella del pene en la mano)

[La paciente fue tratada por Breuer y la misma abandona el tratamiento ante las insistentes preguntas sobre el hecho penoso. Según Freud ahí es donde se puede pesquisar la defensa de la paciente a no querer hablar de ello].

¿Dónde se sitúa lo peculiar de la defensa paranoica? Ella se ahorraba algo, algo era reprimido. Se puede discernir que era. Es probable que cayera en irritación con la visión o con el recuerdo de esa visión. Se ahorraba de ese modo el reproche de ser una “mala persona”. Luego hubo de oirlo desde afuera. El contenido positivo se conservó entonces imperturbado, pero algo vario en la posición de toda la cosa. Antes era un reproche interno, ahora era una insinuación que venia desde afuera. El juicio sobre ella había sido trasladado hacia afuera.

Algo se ganaba con ello. Al juicio pronunciado desde adentro habría debido aceptarlo; al que llegaba desde afuera, podía desautorizarlo. Con esto, el juicio, el reproche, era mantenido lejos del yo.

La paranoia tiene, por tanto, el propósito de defenderse de una representación inconciliable para el yo, proyectando al mundo exterior el sumario de la causa que la representación misma establece.

Se trata del abuso de un mecanismo psíquico utilizado con harta frecuencia dentro de lo normal: el traslado o proyección. Estamos habituados (por la expresión de la emociones) a que nuestros estados interiores se denuncien ante los otros. Esto da por resultado el delirio normal de ser notado, y la proyección normal. Y normal es, en efecto, mientras a todo esto permanezcamos conscientes de nuestra propia alteración interior. Si la olvidamos, nos queda solo la rama del silogismo que lleva hacia afuera, y de ahí la paranoia, con la sobreestimación de lo que de nosotros se sabe y de los hechizos que padecemos. Por tanto; el abuso del mecanismo de proyección a los fines de la defensa.

Esta concepción de la proyección rige para todos los casos de paranoia. La idea delirante es sustentada con la misma energía con la que el yo se defiende de alguna otra idea penosa insoportable. Así, pues, aman el delirio como a sí mismo, he ahí el secreto.

Ahora bien ¿Cómo se comporta esta forma de defensa en relación con las ya consabidas: 1. Histeria, 2. Representación obsesiva, 3. Confusión Alucinatoria, 4. Paranoia?

Entran en cuenta: afecto, contenido de la representación y alucinaciones.

1. Histeria: la representación inconciliable no es admitida para su asociación con el yo. El contenido se conserva desintegrado, falta dentro de la consciencia, su afecto es tramitado por conversión a lo corporal.

2. Representación Obsesiva: tampoco aquí la representación inconciliable es admitida para la asociación. El afecto se conserva, el contenido es sustituido.

3. Confusión Alucinatoria: la representación inconciliable integra (afecto y contenido) es mantenida apartada del yo, lo cual solo es posible a expensas de un desasimiento parcial del mundo exterior. Se llega a unas alucinaciones que son amistosas para con el yo y que sostienen la defensa.

4. Paranoia: contenido y afecto de la representación inconciliable se conservan, en total oposición al  caso 3, pero son proyectadas al mundo exterior.  Alucinaciones que se generan en variadas formas, son hostiles al yo, pero sostienen la defensa.

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