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La calle, trampa peligrosa para la juventud

Como sociedad estamos desatendiendo a los menores de edad y dejando que la violencia disponga a su antojo. El hecho de que sus desapariciones y muertes se vuelvan materia cotidiana en los medios de comunicación, como algo rutinario, prende una luz roja de alerta que a todos debería preocuparnos, porque se trata de nuestro futuro como sociedad.

Los complejos factores que contribuyen a malograr la juventud en edad de desarrollo, son la deserción escolar temprana; la naturalización de la violencia familiar y en el trato cotidiano entre individuos, así como vehicular en las calles y en los partidos de fútbol.                                                              

El modelo de violencia que difunden las barras bravas en su accionar para obtener algo por la fuerza y el enfrentamiento, demuestran el grado de impunidad con que obran estos grupos delictivos, amparados por mafiosos y políticos. También el fácil acceso a las armas de fuego en el mercado clandestino, y la influencia del alcohol y las drogas, cuyo consumo no cesa de aumentar. Según un informe de la UCA; la venta de drogas en barrios precarios aumento un 50% entre 2010 a 2014.

Aumentan los crímenes entre jóvenes, que antes se resolvían de manera no trágica, al igual que la delincuencia. Como sociedad no podemos permitir naturalizar hechos de violencia y muerte cotidianas que intentan adormecer nuestros sentidos para no tomar cartas en el asunto. Todos conformamos el estado, todos somos la sociedad que debe cooperar para sumar. De nosotros depende el futuro de nuestros jóvenes en riesgo.

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Cristina Larripa
Licenciada en Bellas Artes. Escritora. Actualmente cursando la carrera de psicología en la Universidad de Buenos Aires. Realizó los siguientes Seminarios: Gestalt desde el Campo Relacional-Experiencial, Teoría y Práctica de la Psicogenealogía, Constelaciones Familiares, Psicodrama y Enfoque Gestaltico Transpersonal.