Balance ácido-alcalino

La mayoría de los fluidos de nuestro cuerpo y células requieren un ambiente neutral a ligeramente alcalino (una lectura de pH en un rango de entre las cifras más altas del seis y las más bajas del siete) para poder estar saludables.

Por diseño, inclusive si vivimos y comemos muy sanamente, nuestras células tienden a acidificarse debido a las actividades diarias normales y estreses. La
naturaleza en su infinita sabiduría estableció las cosas para que nuestra dieta natural de frutas crudas alcalinas y vegetales neutralice esos ácidos.

Si la enorme mayoría de nuestros alimentos son alcalinos, podemos fácilmente vivir en un estado de balance, u homeostasis. (La meditación, el yoga, la bioretroalimentación, y el ejercicio gentil pueden reducir la acidez en cierta medida, pero no han mostrado en realidad alcalinizar al cuerpo). Sin embargo, si sobrecargamos nuestros cuerpos con fuentes no naturales de acidez, no existe cantidad de frutas crudas y verduras que lo puedan compensar. 

¿Qué tipo de actividades y prácticas nos acidifican en esta forma?

Consumir alimentos cocinados, grasas calentadas, alimentos derivados de animales, granos (crudos o cocidos), o más que una muy pequeña cantidad de nueces y semillas.

· Consumir alimentos pobremente combinados, cocidos o crudos.

· Fumar o consumir cualquier droga o estimulante.

· Beber alcohol, bebidas carbonatadas, café o té.

· Falta de ejercicio, descanso y sueño insuficiente.

· Estrés sostenido, enojo, miedo, u otras emociones negativas.

Más que eliminar los alimentos y prácticas poco saludables de nuestras vidas, algunas personas caen presas de los vendedores que claman que hacer jugos verdes o de pastos o consumir polvos de “superalimentos” altamente concentrados pueden proveer suficiente alcalinidad concentrada para contrarrestar una condición ácida en el cuerpo. Ni los jugos ni los “superalimentos” son comidas enteras o integrales a los cuales estemos biológicamente adaptados (a pesar de que el mercadeo diga lo contrario), serviría, sin embargo, solo para crear más desbalances. Solo el vivir sanamente resulta en salud ... no existen atajos.

COMENTA
RELACIONADOS
ÚLTIMAS ENTRADAS
Malena Pichot
@malepichot
La Jabru NO me Deja #@!

Uno de los flagelos del parri-pollo del humor en el que se ha convertido el stand up nacional es la categoría “mi señora”: un ser abominable que solo existe en el mundo para molestar al agotado hombre del hogar. Es una constante en el género la desesperación de los comediantes ante lo reclamos de una esposa insatisfecha, presentada como una carcelaria de la que no se puede escapar. Quizás tenga que ver con mi edad, con el hecho de que no creo en el matrimonio ni en la convivencia, pero, sinceramente, la problemática “mi señora me molesta” tiene muy poco de problemática, dado que la solución es bastante simple: separarse. Esto no estaría siendo una opción entre nuestros comediantes, que parecieran desenvolverse en 1950, cuando hacer material de la vida conyugal y quejarse de sus esposas seguramente era de lo más corrosivo y arriesgado. No es mi intención plantear una apología de la separación, muy por el contrario, lo que planteo es una renovación en el imaginario del matrimonio, ese imaginario que fue construido sobre la base de un hombre agotado y una mujer que lo interpela constantemente para hacerle la vida más difícil.

Te puede interesar