Grasa: 10% máximo

Los nutriólogos nos han dicho qué hacer para poder estar más sanos: incrementar nuestro consumo de carbohidratos y comer menos grasa. Pero saber que hacer no significa que lo vamos a hacer, por supuesto.

Un ejemplo clave es dejar de fumar. Hemos sabido por décadas que fumar nos está matando, sin embargo de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, más de mil millones de personas siguen fumando. Para poder tener cambios exitosos a largo plazo, no sólo debemos anticipar la salud como un resultado, también debemos estar felices con ello.

Aparentemente no hemos encontrado una forma de estar felices mientras comemos menos grasa. Ciertamente no hemos implementado este cambio relativamente simple en nuestras dietas. Inclusive las amenazas recientes de obesidad mórbida, diabetes epidémica, leucemia bovina y enfermedad de las vacas locas no nos han llevado a reducir nuestra ingesta de carne, lácteos, aves, pescado, aceite o grasas en general.

¿Qué tanta grasa necesitamos?

En la edición del 2002 de las Referencias de Ingestas Dietéticas (DRIs en inglés, la cual reemplazó las Ingestas Dietéticas Recomendadas de 1989, o RDAs) el Departamento de Estados Unidos de Agricultura recomienda que de 20 a 35% de nuestras calorías sea consumida como grasa. Este consejo se encuentra muy inclinado al lado alto de la balanza debido a las influencias financieras y políticas de las corporaciones de lácteos y carnes de los Estados Unidos.

En su libro El Estudio de China, el Dr. T. Colin Campbell muestra algo de luz a este gran problema. En 1982, mientras servía en el panel de expertos de la Academia Nacional de Ciencias, Campbell fue coautor de un reporte titulado Dieta, Nutrición y Cáncer. Este fue el primer panel científico público que cuestionaba abiertamente la sabiduría de ciertos estándares nutricionales ampliamente aceptados. En particular, el panel recomendaba una reducción sustancial en la ingesta de grasa.

Campbell escribe, “La primera guía en el reporte explícitamente establece que el alto consumo de grasa está vinculado al cáncer, y recomienda reducir nuestra ingesta de grasa de 40% a 30% de calorías.” El reporte establece que el objetivo de 30% era un punto arbitrario que representaba un “objetivo moderado y práctico,” pero los datos podrían fácilmente haber justificado una reducción más grande en la ingesta de grasa recomendada.

Una “reducción más grande,” y más sana, no fue implementada. A como lo describe Campbell, “El director de Laboratorio de Nutrición de la USDA nos dijo que si proponíamos menos de 30%, los consumidores requerirían reducir su ingesta de alimentos animales y eso significaría la muerte del reporte”.

A pesar de tal presión continua de la industria, algunas agencias públicas han tenido éxito en publicar guías más bajas. Por ejemplo, un reporte del 2003 en dieta y enfermedad crónica, comisionado por la Organización Mundial de la Salud y la Organización de Alimentos y Agricultura recomienda una dieta que consiste de 15 a 30% grasa.

Las fuentes privadas ofrecen una perspectiva inclusive más conservadora en cuanto a los niveles saludables de consumo de grasa:

· Udo Erasmus, autor de Grasas que Sanan, Grasas que Matan, ha investigado extensivamente el tema de consumo de grasa y salud. Aún más, el vende grasas para ganarse la vida. Sin embargo en su libro él recomienda un consumo de sólo 15 a 20% de nuestras calorías como grasa.

· El Centro de Longevidad Pritikin, un instituto que mantiene el mejor récord de reversión de enfermedad de corazón para tal organización en los EEUU, recomienda un consumo de grasa dietético de 10%.

· El Dr. Dean Ornish, un cardiólogo y autor reconocido, también guía a sus pacientes de corazón a una reversión de la enfermedad y hacia una mejor salud a través de su programa dietético vegetariano que incluye no más de 10% grasa.

Muchos otros fisiatras y PhDs famosos por su trabajo en nutrición han escrito extensivamente sobre los beneficios de salud que predeciblemente acompañan una reducción drástica en el consumo de grasa dietética. Estos incluyen a John McDougall, Michael Klaper, William Harris, Ruth Heidrich, Michael Greger y Neal Barnard, entre otros. Todos estos profesionistas están de acuerdo que aproximadamente 10% de las calorías totales de grasa basada en plantas es moderado y más que adecuado, y que la salud declina significativamente en prácticamente todo nivel cuando el consumo de grasa se eleva arriba de las cifras de dos dígitos. Sin embargo, la mayoría de los americanos consume cuatro veces más esa cantidad de grasa.

La mayoría de los otros dietistas, nutriólogos, científicos del deporte, y profesionales de la salud están de acuerdo que el porcentaje mágico podría estar tan arriba como las primeras cifras de dos dígitos, pero no más. Sólo los cuerpos gubernamentales influenciados por la industria recomiendan que consumamos más de 20% pero menos de 30% de nuestras calorías totales a partir de grasa. Yo me alejaría de cualquier plan dietético o “profesionista” de la salud que clame que consumir más de 20% de nuestras calorías a partir de grasa es algo sano (o inclusive aceptable).

 

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Edith Gomez
@edigomben
6 recomendaciones para tener una conciencia limpia

La conciencia intranquila es algo que afecta a muchas personas y puede ser debido a diversas razones. Quizá el recordarse constantemente de errores que cometieron en el pasado, el no creerse suficientemente buenos en algo en lo que se están desempeñando actualmente, el creerse que las malas decisiones tomadas en el pasado volverán para acecharlos, ciertos puntos de algunas religiones que señalan con el dedo y más.

La conciencia es algo que todos y cada uno de nosotros poseemos, solo que para una buena parte de la población esta no da mayores problemas, mientras que para otros se puede convertir en una importante fuente de estrés y culpa. Si este momento estás pasando por algo así -por las razones que sea- aprende en Gananci cómo quitar el estrés y como no vale simplemente con atacar el síntoma, sino también la causa, es importante ir un poco más allá.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra conciencia se define como el conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios. También a este término se le puede decir que es el sentido moral y ético propios de una persona.

Entonces, cuando en algún punto hemos obrado mal o existe cierto arrepentimiento, se puede decir que el cargo de conciencia que eso provoca no nos deja tener un estilo de vida óptimo, ya que será algo que siempre vendrá a nuestra mente aun en los momentos menos indicados o cuando menos lo esperemos.

Hay que tomar en cuenta que no existe nadie en el mundo puede estar orgulloso de todas y cada una de las acciones que ha realizado desde su nacimiento hasta el punto actual de su vida. Todos tenemos algunas áreas que no nos agradan particularmente, pero eso no quiere decir que no podamos tener una conciencia limpia al respecto.

¡Sí se puede! Y esto es importante saberlo porque a pesar de que esa situación se repita una y otra vez en nuestra mente no hay manera de modificarla, por lo que no vale la pena permitir que siga siendo un elemento fundamental de nuestros pensamientos y mucho menos que muchas de las decisiones que tomemos se rijan por ese particular episodio.

Como no podemos cambiar las razones por las que se ha generado un cargo de conciencia, lo que sí podemos hacer al respecto es poner en práctica las siguientes recomendaciones que te ayudarán a tener una conciencia tranquila a partir de ahora:

1.- Cree que puedes alcanzarla: tener la conciencia tranquila es un sentimiento de paz al que puedes tener acceso si te lo propones y trabajas en ello. Puede que en algún punto no te sientas merecedor de ello, pero sí lo eres. Para poder tener una conciencia tranquila necesitas conocer tu valor. Una buena autoestima es importante para lograr cualquier cosa que te propongas. Para ayudarte en este tema te puede servir leer este listado de libros acerca de la autoestima.

Además, que hayas cometido algunos errores en el pasado no significa que tu valía haya disminuido, cuando te deshaces de ese pensamiento empezarás a ver importantes cambios en ti y en la forma en que actúas porque la culpa ya no será uno de tus principales impulsores.

2.- Comprende que todos cometemos errores: esto es un hecho del que nadie se libra, pero al hacernos conscientes de ello podemos utilizarlo a nuestro favor. Las equivocaciones que has cometido no puedes cambiarlas, pero sí puedes sacar un aprendizaje de ellas para que no tengas que volver a pasar por lo mismo una y otra vez.

3.- Deja de señalarte a ti mismo: a veces tu peor crítico puedes ser tu mismo, así que deja de recordarte una y mil veces las cosas en las que te equivocaste y utiliza esa energía en cosas más productivas. Las actividades que realizaste en el pasado no definen quien eres, sobre todo porque eres capaz de decidir tu comportamiento, así que haber hecho algo anteriormente no significa que debas repetir esa conducta por siempre.

Perdónate a ti mismo primero y verás cómo sentirás un importante alivio en tu conciencia y tendrás más oportunidades de mejora en adelante.

4.- Actúa en base a tus valores y aquello que crees: revisa tu sistema de valores y cada vez que vayas a tomar una decisión o a hacer algo, compáralo con estos principios que son importantes para ti. Cuando tienes un criterio firme y actúas en base al mismo, tendrás una conciencia tranquila porque no te traicionas.

5.- Aduéñate de las cosas que haces para evitar arrepentimientos: este punto también es muy importante. Si haces algo o tomas una decisión sobre la que tienes dudas, necesitas adueñarte de la misma, saber todas las razones por las cuales actuaste así y por qué no pudo haber sido de otra manera.

Cuando tienes estos aspectos bien claros será difícil que te arrepientas ya que confías en ti mismo. Incluso cuando esa decisión o acción no haya sido la más acertada tendrás la conciencia limpia y podrás aprender de esa experiencia para el futuro.

6.- Ten presente que tus acciones tienen consecuencias: no te avergüences de las cosas que hiciste anteriormente porque eso se quedó en el pasado y mientras sigas atado a la culpa no podrás tener una conciencia limpia. No puedes “limpiar” tu conciencia haciendo cosas buenas, lo puedes hacer construyendo una buena relación contigo desde el interior.

Recuerda que cada una de las cosas que hagas tiene consecuencias para ti e incluso para personas a tu alrededor, por lo que debes ser muy responsable con las mismas. Así la conciencia no será un problema para ti en un futuro

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