La gran sorpresa: ¡Los crudívoros promedian 60%+ grasa!

Tal como es verdad para los nuevos vegetarianos o veganos, cuando las personas empiezan a incorporar alimentos crudos a sus dietas, ellos casi automáticamente gravitan alrededor de alimentos de composición similar a los que estaban acostumbrados para poder sentirse satisfechos. Con deleite y abandono, ellos comen a saciedad sus exquisitos alimentos crudos preparados que son tremendamente ricos y difíciles de digerir con la creencia de que han alcanzado el “nirvana nutricional.” En el fondo de sus mentes, ellos pueden recordar a alguien mencionando que estos sólo son alimentos de “transición” o de “celebración”, pero hoy todavía siguen celebrando su transición... ¡y vaya fiesta que se hace!

Sin que el entusiasta de alimentos crudos lo sepa, casi cada conferencista que escuchen y cada alimento que prueben los guiará por un camino que al menos iguala—y comúnmente sobrepasa—el contenido de grasa de la alimentación estándar americana, en términos de porcentaje de calorías consumidas.

Sí, leíste correctamente: Casi del otro lado del tablero, muchos de los consumidores de alimentos crudos se encuentran en la cima junto con la multitud amante de las hamburguesas y papas fritas en cuanto a consumo de grasa se refiere, casi siempre consumiendo 50% de sus calorías como grasa y comúnmente mucho más. Yo lo veo a cada rato: crudívoros que comen batidos de chocolate, coco y almendras o un licuado de fruta con aceite de linaza para el desayuno, un paté de nueces para la comida con una ensalada cargada de aguacate y empapada de aceite para acompañar, gloriosas barras de granola o rebanadas de fruta cubierta de mantequilla de nueces como botana o merienda y finalmente hojas verdes aderezadas de tahini y germinados con más aguacate, más un plato de queso de semillas en galletas de linaza para la cena.

Tal régimen puede fácilmente llegar al 75% en grasa y puede parecer bastante pesado para el consumidor de alimentos crudos experimentado. Con el tiempo, la mayoría de las personas que comen una dieta cruda refinan sus menús, eventualmente terminan prefiriendo “comidas simples,” lo cual incluye más frutas y verduras y menos grasas. Pero toma muy pequeñas cantidades de nueces y semillas para igualar o exceder el porcentaje de grasa consumida por el americano promedio. ¡Inclusive los crudívoros de muchos años, que consideran sus dietas increíblemente simplificadas en comparación a sus primeros días, se sorprenden al saber que todavía consumen un promedio de 40 o 50% de grasa!

“No te preocupes, es crudo...”

Muchos líderes del movimiento de alimentos crudos le adjudican a la comida cruda poderes casi sobrenaturales, enseñando que consumir grasa no nos hace daño “mientras que sea grasa cruda.” Les dicen a las personas que las grasas inestables en las nueces y semillas pueden soportar el calor sostenido de una prolongada deshidratación y el subsiguiente almacenamiento a temperatura ambiente sin que se degraden o rancíen. Esto es sólo hacerse ilusiones que beneficia a las personas que buscan las ganancias de la moda de los alimentos crudos altos en grasa a través de la venta de galletas de linaza, barras de granola y otros alimentos deshidratados y preparados. Consumir tales
mezclas a pocas horas de la deshidratación es lo más seguro, pero aún así estos alimentos están lejos de las grasas integrales, no-procesadas y frescas tal como son dadas por la naturaleza. Algunos hasta se enorgullecen de consumir 80% de sus calorías o más a partir de grasa, recomendando tal programa como si fuera perfectamente seguro, algo que no lo es en absoluto. 

Los alimentos crudos ricos en grasa promovidos por los chefs de alimentos crudos bien intencionados, maestros y autores muy seguramente causarán muchos de los mismos problemas de salud que plagan a la sociedad en general, incluyendo candida, fatiga crónica e intermitente e inclusive enfermedades del corazón. Estos malestares son el resultado, en gran parte, del exceso de grasa en el torrente sanguíneo, una correlación ya explicada en el Capítulo 2. Tristemente, yo conozco personalmente a dos crudívoros que han pasado por cirugías a corazón abierto en esta década. Sí... sus dietas crudas altas en grasa resultaron en bloqueo total de sus arterias coronarias.

Las grasas crudas son, sin duda, mucho mejores para nosotros que las grasas cocinadas— especialmente cuando provienen de plantas enteras a diferencia de los aceites extraídos o los productos animales cocinados. Pero no dejes que nadie te confunda: el consumo habitual de alimentos grasosos no es una práctica saludable. 

Cocinada o cruda, demasiada grasa sigue siendo demasiada grasa

Ya sea que comas grasa animal cocinada, aceite de plantas prensado en frío, o grasas crudas de alimentos integrales, demasiada grasa sigue siendo demasiada grasa... y debemos reconocer su potencial para destruir la salud. Los siguientes son algunos ejemplos. 

· Ya sea cocinada o cruda, los niveles de grasa superiores a lo saludable en el torrente sanguíneo obligan a la grasa a “precipitar” y adherirse a las paredes arteriales, una condición conocida como aterosclerosis. La hipertensión, aneurisma, aterosclerosis, embolismo (trombo), infarto al miocardio, infarto cerebral y otros desordenes vasculares están todos relacionados a un consumo excesivo de grasa dietética.

· Ya sea cocinada o cruda, un aumento de grasa en el torrente sanguíneo reduce la capacidad de las células rojas de la sangre para cargar oxígeno, predisponiéndonos para el cáncer. Un nivel de oxígeno en sangre disminuido también afecta adversamente toda función celular, incluyendo la función muscular y neuronal. El oxígeno reducido al cerebro resulta en una claridad de pensamiento empobrecida, pobre toma de decisiones y una mente menos alerta o lenta. Algunos investigadores han sugerido que la entrega empobrecida de oxígeno inicia el proceso para la senilidad, la disfunción en la memoria y las discapacidades para el aprendizaje.

· Ya sea cocinada o cruda, un aumento de grasa en el torrente sanguíneo requiere una mayor respuesta de epinefrina (adrenalina) para poder impulsar al páncreas a que produzca insulina. Después de una estimulación excesiva llega el agotamiento adrenal, debido a la ley del efecto dual. El agotamiento adrenal es el precursor para condiciones tales como mononucleosis, el virus Epstein-Barr, el síndrome de fatiga crónica, el síndrome de fatiga post-viral, ME (encefalomielitis miálgica), lupus y enfermedad miofascial, para nombrar sólo algunas.

· Ya sea cocinada o cruda, un aumento de grasa en la sangre provoca una demanda incrementada de insulina, conocida como resistencia a la insulina. El agotamiento continuo provocado al páncreas eventualmente termina en fatiga pancreática y niveles de azúcar en sangre elevados de forma crónica. Esto nos predispone a un grupo de desordenes metabólicos de lípidos (grasa), que erróneamente son referidos como “desordenes metabólicos del azúcar en sangre”: hiper- e hipoglicemia, hiperinsulinismo, infecciones de candida, diabetes y otras. 

· Ya sea cocinada o cruda, el consumo excesivo de grasa ha sido vinculado incontrovertiblemente al desarrollo de cáncer, enfermedad del corazón y diabetes. Se espera que la investigación futura siga demostrando estos hechos, tal como lo han hecho los incontables miles de estudios ya realizados, entre los cuales se incluyen el Estudio Framingham del Corazón y el Estudio de China, los cuales son respectivamente los estudios de nutrición más largos y más grandes hechos hasta ahora. Cuando otros factores de estilo de vida permanecen iguales, entre mayor es la cantidad de grasa que una población consume, más altas son las tasas de estas temidas condiciones. Ha sido demostrado que cuando consumimos más grasa de la que requerimos, casi invariablemente consumimos menos carbohidratos de los que requerimos. Un consumo insuficiente de carbohidratos provoca sensaciones de fatiga, pérdida de fuerza, impulso sexual aminorado y una baja general de vigor y vitalidad.

¿Dices “yo no”?

Si has estado siguiendo una dieta cruda, probablemente estás casi seguro de que no contiene 60% o más grasa. “Amo mis ensaladas. Como bastantes hojas verdes,” dices. “También como toneladas de fruta, comparado con la mayorías de las personas. ¡No hay forma en que yo esté comiendo tanta grasa!” Sin embargo, la grasa encuentra la forma de meterse en nuestra alimentación, ya sea cocinada o cruda, y no lo vas a notar a menos que entiendas de donde es que proviene. 

 

 

Yo analizo lo que las personas comen de forma continua. Aunque en algunas ocasiones me encuentro con alguien que asegura consumir una dieta baja en grasa y de hecho lo hace, es mucho más común encontrarme con personas asombradas con el análisis que reciben. En casi cada caso, la gente descubre que la cocina de alimentos crudos que ellos consideran lo mejor en cuanto a salud es de hecho un programa muy alto en grasa.

Cocinado y bajo en grasa vs. crudo y alto en grasa

Las personas comúnmente me preguntan si será mejor comer una dieta cocinada baja en grasa o una cruda alta en grasa. Algunos preguntan, “¿cuál es peor?” Es importante diferenciar entre comer “sólo para mantenerse en la línea de lo crudo” y comer por salud. El plan 80/10/10cv representa el ideal—el programa de alimentación que es óptimo en todo sentido, especialmente tu salud. Si a ti te pidieran que escogieras entre dispararte en el pie o dispararte en la mano, yo esperaría que tu respuesta fuera no dispararte en absoluto. Escoger entre el menor de dos males no es el punto en La Dieta 80/10/10. Cada situación exige aplicar nuestra inteligencia. Es probable que de forma regular tengas que tomar decisiones que involucren la calidad de tu comida. Conocer el ideal te servirá extremadamente bien: plantas bajas en grasa, enteras, frescas, maduras, crudas y orgánicas. 

Con todo esto dicho, debo enfatizar que comer habitualmente una dieta cruda alta en grasa daña profundamente al cuerpo, y no nos hacemos ningún favor racionalizando, “Yo sé que comer toda esta grasa no es muy bueno para mi, pero al menos me mantengo comiendo crudo.” Si me encontrara—una rara ocasión— con sólo opciones de plantas crudas altas en grasa o bien plantas cocinadas bajas en grasa, yo haría una de las siguientes dos elecciones: Ya sea evitaría comer por el momento brincándome la comida o bien consumiría la comida alta en grasa y luego continuaría con un día o más en los que no ingeriría ningún alimento con grasas descubiertas. Una comida alta en
grasa ocasionalmente (preferiblemente alrededor de seis y un máximo absoluto de doce veces por año) es ciertamente una excepción permisible, ya que el objetivo es mantener la dieta en general tan cercana al parámetro 80/10/10 como nos sea posible.

Yo me doy cuenta de que por diferentes razones algunas personas se hallan a si mismas incapaces de forma continua en su objetivo de comer suficiente fruta y tener éxito en un programa de dieta vegana cruda y bajo en grasa. Para tales personas, debo admitir que alimentarse en la proporción 80/10/10, sin importar la elección alimenticia, vence incuestionablemente comparado con consumir habitualmente los alimentos altos en grasa que son populares en los convivios de alimentos crudos, restaurantes, festivales, retiros y talleres. Si tus únicas opciones son crudo y alto en grasa o bien cocinado y bajo en grasa, escoge la opción baja en grasa, siempre.

Si tienes que comer alimentos crudos gourmet por unos cuantos meses de “transición”, entonces sigue adelante... pero mantén tu vista en el objetivo 80/10/10CV, si es que la salud es tu meta. Por favor, ten en cuenta de que la transición más fácil a esta forma de alimentación es invariablemente la más corta, como ha sido verificado por muchos que lo han hecho antes que tú. 

¿Por qué los crudívoros comen tanta grasa?

Tal como ha ocurrido con la población en general, a muchos consumidores de alimentos crudos se les ha enseñado a temer el azúcar y, por tanto, a temer a la fruta. Comer grandes cantidades de verdes bajos en calorías y rechazar las frutas nos obliga a consumir grasas para sentirnos satisfechos y obtener suficiencia calórica. 

Mientras que los americanos consumen de un tercio hasta la mitad de sus calorías provenientes de grasa, la mayoría de los crudívoros consumen al menos 1½ veces esa cantidad. Ellos consumen un flujo continuo de nueces, semillas, aceites, cocos, aceitunas, aguacates y otras frutas grasosas. Inclusive cuando las cantidades parecen pequeñas, las calorías en estos alimentos se suman rápidamente. Como resultado, muchos crudívoros intentan vivir en una dieta donde la grasa llega a representar 50, 60, o inclusive hasta 70 por ciento o más de sus calorías. Aquí hay algunas razones del por qué:

Nueces y semillas en vez de carne y lácteos

Los pasteles de nueces y semillas crudas, patés y quesos son alimentos básicos en cada cocina cruda gourmet y favoritos seguros en los restaurantes de alimentos crudos. Pero las nueces y semillas contienen tal cantidad de calorías que inclusive vencen a las carnes más grasosas. 

Semillas en vez de granos

Las semillas de linaza, de girasol, de ajonjolí, de cáñamo y algunas otras se han vuelto populares como sustitutos de las galletas deshidratadas. Algunas son más mucilaginosas que otras, pero las semillas en general son suficientemente “pegajosas” para mantenerse juntas cuando se deshidratan, lo cual crea una imitación razonable de una galleta salada. 

Estos alimentos deshidratados se ven, se sienten y tienen un sabor muy similar al de las galletas saladas. Mantienen los dips igual de bien que cualquier galleta. Por supuesto, a diferencia de las galletas hechas de granos que ofrecen sólo un pequeño porcentaje de sus calorías como grasa, la mayoría de las calorías en estas galletas (inclusive cuando se “rebajan” con una enorme proporción de vegetales) vienen de la grasa, promediando de entre 50 a 70%. Pero nos recuerdan tanto a las galletas “reales” cuando las comemos que es difícil recordar que son en su mayoría grasa. ¿Y con qué las comemos? Pues les untamos dips hechos de ricas nueces grasosas y verduras, quesos de semillas o guacamole, obviamente.

Nueces como sustitutos de pastelería

Los chefs de alimentos crudos se alejan del pan, dado que es un alimento cocinado. Pero aún así les gusta hacer pasteles, pays, galletas y otros platillos que tradicionalmente utilizan masa. Así pues, han aprendido a hacer masa de pastelería a partir de nueces molidas e inclusive “harina para pan” esponjosa de la pulpa sobrante de las leches de nueces—para lo cual ambas funcionan excepcionalmente bien, si tu objetivo es deliciosa comida sin importar la salud.

En cuanto a sabor, la pastelería cruda es definitivamente un éxito. Pero la proporción de caloronutrientes está completamente equivocada. Tal como lo demuestra la siguiente tabla, la grasa en el molde de un pay crudo no nos puede dejar viéndonos delgados.

Cocos para toda ocasión

Los chefs creativos de alimentos crudos han diseñado un amplio rango de recetas donde utilizan la carne de coco y el coco rallado deshidratado. La carne de coco se usa en alimentos crudos tales como betunes, salsas, sopas, licuados, quesos y cremas, mientras que la variedad rallada adorna las granolas, pasteles, dulces, galletas, moldes de pay, tartas, y más. 

Muchos crudívoros utilizan una caja de cocos tiernos cada semana, o inclusive diariamente. Además del alto contenido en grasa inherente en tal dieta, los cocos importados son zambullidos en fungicida, así pues contaminando tanto la carne como el líquido. 

 

 

El coco rallado a granel o empaquetado, como todos aquellos otros productos deshidratados profundamente, no es en realidad un alimento como tal. Es un artículo de fiesta cuando mucho. Si tu incluyes el coco deshidratado entre tu lista de “alimentos,” aceptables, yo te exhorto a que lo utilices en raras ocasiones (tal vez una o dos veces por año para ocasiones muy especiales), y comprar sólo el producto cultivado orgánicamente y sin endulzantes. De otra forma, inclusive el coco rallado que se encuentra en las tiendas de alimentos saludables comúnmente contiene sulfitos para prevenir que se tornen color café y otros conservadores y aditivos químicos. La mayoría del coco comercial secado con aire está deshidratado a temperaturas entre los 76 y los 82 grados celsius (170-180 °F).

Los aceites suplantando alimentos

Muchos crudívoros creen que cuando comen una ensalada grande, están comiendo un alimento bajo en grasa. Sin embargo, esto es cierto sólo cuando la ensalada no incluye aderezos basados en aceites u otros ingredientes ricos en grasa. Sólo una onza líquida (2 cucharadas) de cualquier aceite de ensalada transforma a una inocente y aparentemente saludable ensalada en un fiasco alto en grasa. Deja de ser un alimento de dieta y deja de ser un alimento saludable. 

El simple ejemplo de la ensalada presentado enseguida incluye 150 calorías de vegetales y frutas neutras, acompañada de un aderezo que contiene 2 cucharadas de aceite. Nótese que inclusive una pequeña cantidad de aceite aumenta la cuenta de calorías a casi 400, y las calorías de grasa a 64%. En contraste, la misma ensalada sin aderezo, o tal vez con un aderezo de fruta licuada, contiene poco menos del 10% de sus calorías como grasa, lo cual está justo en el blanco. 

Muchos crudívoros consumen más verduras y más aceite en sus ensaladas “típicas”. Además, añaden nueces, semillas, aguacate, aceitunas y otros complementos grasosos. En este caso, tanto las calorías totales y el porcentaje de calorías de grasa siempre aumentan. 

Afortunadamente, existe una alternativa fácil. Podemos duplicar el tamaño de nuestra ensalada y reemplazar la grasa con un aderezo hecho a base de fruta, tales como frambuesas licuadas con apio. Un aderezo basado en fruta añade suficientes calorías a la ensalada como para hacerla una comida sustancial, mientras que mantiene las calorías totales de la grasa justo donde las queremos. Este simple aderezo añade un color hermoso a la ensalada y la mayoría de las personas me dicen que les encanta.

Si quieres seguir leyendo, puedes bajarte el libro en pdf

Haciendo Click Aqui

COMENTA
RELACIONADOS
ÚLTIMAS ENTRADAS
Muere el ícono de la foto más recordada del 11 de septiembre: “La Dama del polvo”

Marcy Borders  tan solo tenía 28 años, cuando dos aviones se estrellaron contra las torres del World Trade Center en Nueva York. Al estallar el primer impacto en la torre sur, Borders decidió escapar de la torre contigua, pese a que su jefe le ordenara permanecer en el  escritorio de trabajo. Cubierta de una espesa capa de polvo y desorientada, Borders se refugió en un edificio cercano, donde un fotógrafo; Stan Honda, tomó la icónica foto que dio vuelta el mundo y le valió el apodo de la “Dama del polvo”.

Te puede interesar
El discurso anoréxico-bulímico 

En el camino de la sexualidad de la niña, se imponen como decisivos un cambio de la modalidad del goce (del clitorideo al vaginal) y de objeto (de la madre al padre). En la niña la castración la introduce en el Complejo de Edipo. Es origen del alejamiento de la niña respecto a la madre y de investiduras amorosas hacia el padre (porque posee "el falo"). 

Psicoanálisis