La Ducha Nasal Neti y ¡Adiós a los resfriados!

Los yoguis han previsto diversos procedimientos de limpieza con el fin de purificar el organismo y de mantenerlo perfectamente limpio. La técnica del Neti, "la ducha nasal", no es dificil ni desagradable.

Respirar es vivir, pero para respirar bien la nariz debe estar limpia. En efecto, el aparato respiratorio secreta una mucosidad a fin de impedir el paso del polvo que hay en el aire para que no llegue a los pulmones; los minúsculos cilios vibrátiles, mediante movimientos en sentido contrario al de la entrada del aire, conducen las partículas de polvo hacia el exterior. Al sonarnos nos desembarazamos en gran parte de esas mucosidades, pero esto es considerado insuficiente por los yoguis. La ducha nasal, Neti, limpia a fondo la mucosa de la nariz que está muy ricamente inervada y, por vía refleja, es posible que influya en el funcionamiento de órganos a menudo muy alejados.

También el nervio olfativo obtiene beneficios de esta ducha, al igual que los ojos, gracias a la activación de la circulación sanguínea en las fosas nasales. Además, Neti nos "blinda" contra los catarros, para los que no se ha descubierto aún ningún remedio específico.

La técnica es muy simple.

Un tazón lleno de agua tibia, salada, es todo lo que se necesita. El agua no salada provocaría una comezón a consecuencia de ciertos fenómenos de osmosis. La adición de una cucharita (de café) rasa de sal restablece el equilibrio osmótico con el medio interior. Tanto mejor si el agua ha sido hervida.

Mantenga el tazón horizontal y sumerja las narices en el agua. No aspire el agua como lo hace con el aire: entraría con demasiada violencia; con la glotis haga un pequeño movimiento de bombeo en la parte posterior de la garganta. El agua subirá insensiblemente por la nariz, en tal forma que después de algunos "bombeos" percibirá un gusto salado en la garganta. Evite que entre aire junto con el agua. Cese de aspirar, espere algunos segundos manteniendo las narices en el agua, después deje que el agua se escurra por sí misma fuera de la nariz y recomience la operación.

Después de haberlo hecho tres veces (o más si lo desea), algunas espiraciones forzadas cerrando alternativamente una de las fosas nasales expulsarán el agua que haya quedado en los cornetes de la nariz. Es todo. 

¡Ensaye y vea los resultados!

 

Fuente: André Van Lysebeth; Aprendo Yoga. Editorial Pomaire, 1969, España.

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