Una higiene bucal completa debe incluir la limpieza de lengua

Es una práctica poco corriente en nuestros países. Nuestra higiene ordinaria descuida este órgano.

Ciertas personas, es cierto, se limpian la lengua con ayuda de su cepillo de dientes. La intención es buena, pero no el método, porque las cerdas irritan la lengua, efectúan una limpieza poco eficaz y se corre el peligro de herir con el mango del cepillo esta estructura tan delicada como es el velo del paladar.

En el procedimiento yóguico, se utiliza un "tongue-scraper" o raspador lingual de madera. Se puede reemplazar por una cucharilla de café. Ponga su superficie convexa hacia arriba y con el borde raspe la lengua. Después de algunos movimientos de raspaje desde atrás hacia adelante, examine la cucharilla: quedará convencido de la oportunidad de la operación. Raspe en seguida la lengua de izquierda a derecha y viceversa. Termine cuando el raspador no traiga más impureza; después, frente al espejo, con un gesto muy expresivo, saque la lengua y vea cuán limpia y rosada está.

¿Por qué los yoguis insisten en la limpieza de este órgano? Primero, por el principio mismo de la limpieza; en seguida, porque consideran la lengua como el órgano de absorción del prana (energía bajo una forma sutil) de la alimentación. Tanto tiempo como los alimentos liberan algún sabor, queda aún prana por extraer de ellos. Las papilas gustativas llenan importantes funciones, por eso detengámonos en ellas un poco. Trabajan especialmente, por vía refleja, en estrecha colaboración con las glándulas salivales: mientras más sabroso es un plato, más abundante es la salivación.

Una buena insalivación de los alimentos es de primera importancia, especialmente en razón de la presencia de ptialina (fermento muy activo contenido en la saliva) que actúa, entre otros, sobre las féculas y las pre-digiere. Pero las repercusiones de la excitación de las papilas gustativas no se limitan a las glándulas salivales. El estómago, prevenido de la próxima llegada del bolo alimenticio, se prepara al trabajo. En forma progresiva, siempre por vía refleja, la excitación de las papilas gustativas influye en el conjunto del aparato digestivo. Si la lengua está "cargada", las papilas están obstruidas por mucosidades, los sabores no son percibidos en toda su frescura, en toda su vivacidad, la excitación será menos intensa y la acción refleja quedará reducida proporcionalmente.

En fin, una lengua sucia es a veces causa de un hálito fétido. 

¿Cuántas veces al día hay que rasparse la lengua?

Es suficiente una o dos veces al día, por ejemplo, en el momento de cepillarse los dientes. Es una costumbre que hay que adquirir, nada más.

 

Fuente: André Van Lysebeth; Aprendo Yoga. Editorial Pomaire, 1969, España.

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