El libro tibetano de la vida y de la muerte

En esta oportunidad queremos compartir con nuestros lectores el prólogo escrito por Dalai Lama para El libro tibetano de la vida y de la muerte. Esperamos lo incite a comenzar a leer el libro y a practicar algún camino espiritual . . .

Cómo comprender el verdadero sentido de la existencia, cómo aceptar la muerte y cómo ayudar a los moribundos y a los muertos, éstos son los temas en los que Sogyal Rimpoché se centra en esta obra tan oportuna.

La muerte forma parte del curso natural de la vida e, inevitablemente, tarde o temprano todos deberemos afrontarla. A mi entender, mientras estemos vivos podemos considerarla de dos maneras: elegimos ignorarla o hacemos frente a la perspectiva de nuestra propia muerte e intentamos, mediante una reflexión lúcida, minimizar el sufrimiento que conlleva. Sin embargo, ninguna de estas dos actitudes nos permite llegar a triunfar realmente sobre ella.

Como budista contemplo la muerte como un proceso normal, una realidad que acepto que debe ocurrir mientras permanezca en esta existencia terrenal. Sabiendo que no puedo escaparme de ella, no tiene sentido alguno que me preocupe. Desde mi punto de vista, la muerte se asemeja más a un cambio de vestimenta cuando está vieja y gastada que a un final definitivo. Sin embargo, la muerte es imprevisible: ignoramos cúando o cómo ocurrirá. Así pues, resulta sensato tomar ciertas precauciones antes de que se produzca realmente.

Es evidente que a la mayoría de nosotros nos gustaría tener una muerte apacible. Sin embargo, también está claro que no podemos esperar morir así si nuestras vidas han estado empregnadas de violencia o si nuestras mentes han estado agitadas predominantemente por emociones como la ira, el apego o el miedo. Por lo tanto, si deseamos morir bien, debemos aprender a vivir bien. Para tener la esperanza de una muerte apacible, debemos cultivar la paz tanto en nuestra mente como en nuestra manera de vivir.

Tal como podréis leer aquí, desde el punto de vista budista la experiencia misma de la muerte revista suma importancia. Aunque el lugar y la naturaleza de nuestro renacimiento futuro dependan generalmente de fuerzas kármicas, nuestro estado mental en el momento de la muerte puede influir en la calidad de nuestro siguiente renacimiento. Así pues, a pesar de la gran variedad de karmas que hayamos acumulado, si en el momento de la muerte hacemos un esfuerzo especial para generar un estado mental virtuoso, es posible que fortalezcamos y activemos un karma virtuoso y de este modo se produzca un renacimiento feliz.

El instante preciso de la muerte es también la ocasión para que se den las experiencias interiores más profundas y beneficiosas. Mediante la repetida familiarización con los procesos de la muerte gracias a la meditación, un meditador consumado puede aprovechar su muerte para alcanzar una gran realización espiritual. Por eso los practicantes experimentados emprenden prácticas meditativas en el momento de morir. Una indicación de su nivel de realización es que muchas veces su cuerpo no empieza a descomponerse hasta mucho después de su muerte clínica.

Ayudar a los demás a morir bien es tan importante como prepararnos para nuestra propia muerte. Cada uno de nosotros fue en su día un recién nacido indefenso y no hubiéramos sobrevivido sin los cuidados y el cariño que recibimos entonces. Puesto que los moribundos son igualmente incapaces de valerse por sí mismos, deberíamos aliviar su malestar y su angustia y ayudarles en todo lo que podamos para que mueran con serenidad.

Lo más importante es evitar todo aquello que perturbe la mente de la persona moribunda más de lo que ya lo está. Al ayudar a una persona moribunda, nuestro principal objetivo es hacer que se sienta a gusto. Y esto puede conseguirse de muchas maneras. Un moribundo familiarizado con la práctica espiritual puede sentirse estimulado y alentado si se le recuerda practicar, pero incluso una atención afectuosa por nuestra parte generará una actitud serena y sosegada en la mente de la persona que va a morir.

La muerte y el proceso de la muerte constituyen un punto de encuentro entre el budismo tibetano y las disciplinas científicas contemporáneas. Este libro no sólo ofrece a los lectores una explicación teórica de la muerte y del proceso de morir, sino también los medios prácticos para su comprensión y para prepararse uno mismo y ayudar a los demás a hacerlo de una forma serena y enriquecedora.

2 de junio de 1992

Dalai Lama

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6 recomendaciones para tener una conciencia limpia

La conciencia intranquila es algo que afecta a muchas personas y puede ser debido a diversas razones. Quizá el recordarse constantemente de errores que cometieron en el pasado, el no creerse suficientemente buenos en algo en lo que se están desempeñando actualmente, el creerse que las malas decisiones tomadas en el pasado volverán para acecharlos, ciertos puntos de algunas religiones que señalan con el dedo y más.

La conciencia es algo que todos y cada uno de nosotros poseemos, solo que para una buena parte de la población esta no da mayores problemas, mientras que para otros se puede convertir en una importante fuente de estrés y culpa. Si este momento estás pasando por algo así -por las razones que sea- aprende en Gananci cómo quitar el estrés y como no vale simplemente con atacar el síntoma, sino también la causa, es importante ir un poco más allá.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra conciencia se define como el conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios. También a este término se le puede decir que es el sentido moral y ético propios de una persona.

Entonces, cuando en algún punto hemos obrado mal o existe cierto arrepentimiento, se puede decir que el cargo de conciencia que eso provoca no nos deja tener un estilo de vida óptimo, ya que será algo que siempre vendrá a nuestra mente aun en los momentos menos indicados o cuando menos lo esperemos.

Hay que tomar en cuenta que no existe nadie en el mundo puede estar orgulloso de todas y cada una de las acciones que ha realizado desde su nacimiento hasta el punto actual de su vida. Todos tenemos algunas áreas que no nos agradan particularmente, pero eso no quiere decir que no podamos tener una conciencia limpia al respecto.

¡Sí se puede! Y esto es importante saberlo porque a pesar de que esa situación se repita una y otra vez en nuestra mente no hay manera de modificarla, por lo que no vale la pena permitir que siga siendo un elemento fundamental de nuestros pensamientos y mucho menos que muchas de las decisiones que tomemos se rijan por ese particular episodio.

Como no podemos cambiar las razones por las que se ha generado un cargo de conciencia, lo que sí podemos hacer al respecto es poner en práctica las siguientes recomendaciones que te ayudarán a tener una conciencia tranquila a partir de ahora:

1.- Cree que puedes alcanzarla: tener la conciencia tranquila es un sentimiento de paz al que puedes tener acceso si te lo propones y trabajas en ello. Puede que en algún punto no te sientas merecedor de ello, pero sí lo eres. Para poder tener una conciencia tranquila necesitas conocer tu valor. Una buena autoestima es importante para lograr cualquier cosa que te propongas. Para ayudarte en este tema te puede servir leer este listado de libros acerca de la autoestima.

Además, que hayas cometido algunos errores en el pasado no significa que tu valía haya disminuido, cuando te deshaces de ese pensamiento empezarás a ver importantes cambios en ti y en la forma en que actúas porque la culpa ya no será uno de tus principales impulsores.

2.- Comprende que todos cometemos errores: esto es un hecho del que nadie se libra, pero al hacernos conscientes de ello podemos utilizarlo a nuestro favor. Las equivocaciones que has cometido no puedes cambiarlas, pero sí puedes sacar un aprendizaje de ellas para que no tengas que volver a pasar por lo mismo una y otra vez.

3.- Deja de señalarte a ti mismo: a veces tu peor crítico puedes ser tu mismo, así que deja de recordarte una y mil veces las cosas en las que te equivocaste y utiliza esa energía en cosas más productivas. Las actividades que realizaste en el pasado no definen quien eres, sobre todo porque eres capaz de decidir tu comportamiento, así que haber hecho algo anteriormente no significa que debas repetir esa conducta por siempre.

Perdónate a ti mismo primero y verás cómo sentirás un importante alivio en tu conciencia y tendrás más oportunidades de mejora en adelante.

4.- Actúa en base a tus valores y aquello que crees: revisa tu sistema de valores y cada vez que vayas a tomar una decisión o a hacer algo, compáralo con estos principios que son importantes para ti. Cuando tienes un criterio firme y actúas en base al mismo, tendrás una conciencia tranquila porque no te traicionas.

5.- Aduéñate de las cosas que haces para evitar arrepentimientos: este punto también es muy importante. Si haces algo o tomas una decisión sobre la que tienes dudas, necesitas adueñarte de la misma, saber todas las razones por las cuales actuaste así y por qué no pudo haber sido de otra manera.

Cuando tienes estos aspectos bien claros será difícil que te arrepientas ya que confías en ti mismo. Incluso cuando esa decisión o acción no haya sido la más acertada tendrás la conciencia limpia y podrás aprender de esa experiencia para el futuro.

6.- Ten presente que tus acciones tienen consecuencias: no te avergüences de las cosas que hiciste anteriormente porque eso se quedó en el pasado y mientras sigas atado a la culpa no podrás tener una conciencia limpia. No puedes “limpiar” tu conciencia haciendo cosas buenas, lo puedes hacer construyendo una buena relación contigo desde el interior.

Recuerda que cada una de las cosas que hagas tiene consecuencias para ti e incluso para personas a tu alrededor, por lo que debes ser muy responsable con las mismas. Así la conciencia no será un problema para ti en un futuro

Mindfulness