La clinica de Las Psicosis: V parte

El analista no podría aplicar una técnica sin caer en la impostura. Decir lo que podemos hacer, siempre será prematuro para el analista, tanto porque su acto implica que el hacer quede del lado del analizante, como porque su acto exige que lo que es del orden del hacer solo se llegue a saber a posteriori –con lo que ello requiere de invención permanente-.

Consecuencias clínicas de la cuestión preliminar 

Párrafos seleccionados del libro de Lombardi, G.; La Tessa, M.; Skiadaressis, R.: “La clínica del psicoanálisis. Las psicosis. Volumen 3” Atuel, Bs. As. 2009.

Es el síntoma lo que para Lacan define una estructura, como lo preciso en su seminario La lógica del fantasma. Eso se explica por lo innecesario de la revelación de una estructura latente en la psicosis. Entre el síntoma y la estructura no media allí ninguna latencia. Es en y por el síntoma que el sujeto se manifiesta, se articula, se hace un lugar en la estructura. Lo cual abre la brecha insalvable que separa el discurso analítico del de la psiquiatría –que segrega al sujeto por la dilución de su síntoma en colecciones signos objetivable: sindromes o disorders-.

El sujeto psicótico, inmanente a su alucinación verbal, “tiene” el objeto, por eso no se lo demanda al Otro. Como resultado de lo cual, el sujeto que se encuentra con el loco, sea o no psiquiatra, tiende a quedar ubicado en posición de sujeto dividido; y eso angustia.

El método de Lacan:

“¿Por qué es precaria la experiencia del psicoanálisis con el psicótico? Porque está el psiquiatra; cuando ustedes salen del psicoanálisis llamado didáctico retoman la posición psiquiátrica.” Inversamente, destaca el “progreso capital que podría resultar del hecho de que alguien psicoanalizado se ocupe un día verdaderamente del loco”.

La enseñanza de Lacan tiene una estructura tal que tiende a poner en acto aquello de lo que habla, haciendo coincidir (en acto, justamente) enunciado y enunciación. La enseñanza es tesis, pero tesis que no olvida que en lo puesto puede o no estar el poner que lo inscribe en lo real. Es lo que diferencia un enunciado vacio, a la manera del discurso universitario, de un enunciado que desencadena sus consecuencias: de enseñanza en este caso.

Eso no solamente en su discurso hablado; también busca ese efecto de transmisión en sus escritos. En 1969 fundamento explícitamente el poder de lectura que supo mantener intacto en sus escritos en razón de que “dar demasiado a comprender es propiciar la evitación (…) es más bien por la ubicación de lo que no se comprende que puede producirse algo ventajoso en la experiencia analítica”. Si algo llama la atención en las desgravaciones de sus presentaciones de enfermo, es hasta qué punto se basaba en lo que no entendía, lo tomaba como referencia para avanzar en la interrogación clínica. Con lo cual enseñaba también cuanto más lejos se llega en la aprehensión clínica si se deja en suspenso esa satisfacción ética y científicamente precaria en qué consiste el sentimiento de comprender.

Los obstáculos en una práctica o en una elaboración conceptual son para Lacan las respuestas de lo real con que la estructura responde según la forma y la vía en que se la interroga.

El analista concernido:

¿En qué consiste la psicosis? En el resultado estructural del rechazo por parte del sujeto del padre fraudulento, del padre impostor, del padre schreberiano que pretende encarnar la ley sin estar afectado por ella.

¿Cómo se desencadena efectivamente la psicosis? Por una transferencia de ese rechazo del padre sobre un nuevo impostor.

El analista no podría aplicar una técnica sin caer en la impostura. Decir lo que podemos hacer siempre será prematuro para el analista, tanto porque su acto implica que el hacer quede del lado del analizante, como porque su acto exige que lo que es del orden del hacer solo se llegue a saber a posteriori –con lo que ello requiere de invención permanente-.

La maniobra de la transferencia ha de evitar toda posición ideal de poder o de saber en el estilo del psiquiatra. Ya que esas posiciones podrían inducir la actualización de ese rechazo con que el sujeto responde al desconocimiento que le viene del Otro.

El análisis encuentra su eficacia causal en “una entera sumisión a las posiciones propiamente subjetivas del enfermo”, y que sin embargo no es pasividad.

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http://www.saludypsicologia.com/posts/view/73/name:La-clinica-de-Las-Psicosis-I-Parte

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