3 Métodos de Meditación

El Buda enseño 84.000 maneras distintas de domesticar y apaciguar las emociones negativas, y en el budismo existen innumerables métodos de meditación. 

Hay 3 técnicas de meditación particularmente apropiadas para el mundo moderno; están al alcance de todos y cualquiera puede sacar provecho de ellas. Se trata, respectivamente, de utilizar un objeto, recitar un mantra y "observar" la respiración.

1. Utilizar un Objeto:

En este primer método la mente se posa ligeramente sobre un objeto. Puede ser un objeto cuya belleza natural os inspire particularmente, como una flor o un cristal. Sin embargo, algo que represente para vosotros la verdad, por ejemplo, una imagen del Buda o de Jesucristo, o más particularmente de vuestro maestro, es una fuente de inspiración todavía más poderosa. El maestro es vuestro vínculo viviente con la verdad, y debido a la conexión personal que os une a él o a ella el simple hecho de ver su rostro os conecta con la inspiración y la verdad de vuestra propia naturaleza.

2. Recitar un Mantra:

Una segunda técnica, muy utilizada en el budismo tibetano -así como en el sufismo, el cristianismo ortodoxo y el hinduismo-, consiste en unir la mente con el sonido de un mantra. La definición de mantra es "aquello que protege la mente". Aquello que protege la mente de la negatividad, o que os protege de vuestra propia mente, es a lo que llamamos mantra.

Cuando os sentís agitados, desorientados o emocionalmente frágiles, cantar o recitar un mantra de un modo inspirado puede cambiar por completo el estado de vuestra mente, al transformar su energía y su atmósfera. ¿Cómo es posible? El mantra es la esencia del sonido y la expresión de la verdad en forma de sonido.

El mantra que yo recomiendo a mis estudiantes e OM AH HUM VAJRA GURU PADMA SIDDHI HUM (que los tibetanos pronuncian: Om Ah Hung Benza Guru Pema Siddhi Hung). Es el mantra de Padmasambhava, de todos los budas, de todos los maestros y de todos los seres realizados, y por lo tanto posee un poder incomparable de paz, curación, transformación y protección en esta época violenta y caótica. Recitadlo suavemente, con una profunda atención, y dejad que vuestra respiración, el mantra y vuestra conciencia se fundan gradualmente en uno. O bien, cantadlo con inspiración y descansad en el profundo silencio que a veces se produce a continuación.

3. Observar la Respiración:

Este tercer método es muy antiguo y lo encontramos en todas las escuelas del budismo. Consiste en dejar reposar vuestra atención en la respiración, suave y atentamente.

Por consiguiente, cuando meditéis respirad con naturalidad, tal como lo harías normalmente. 

Cuando practicáis, es importante no dejaros llevar por comentarios mentales, análisis ni charlas interiores. No confundáis los comentarios de vuestra mente con la atención; lo importante es la pura presencia. Al cabo de uno o dos minutos de estar, supuestamente, observando la respiración, tal vez descubráis que estáis jugando en un partido de fútbol o haciendo de protagonista en vuestra propia película. Por eso debéis dedicar un 25% de atención a la respiración, otro 25% a una atención sostenida y vigilante que supervisa y comprueba que seguís atentos a la respiración y el 50% restante de vuestra atención que permanezca espaciosamente.

La mente en la meditación

¿Qué debemos "hacer" entonces con la mente durante la meditación? Nada en absoluto. Dejadla, sencillamente, tal como es. Procurad, no imponer nada a vuestra mente ni forzarla. Cuando meditéis, no os esforzéis en controlar; tampoco intentéis sentiros en paz. No seáis excesivamente solemnes, ni os comportéis como si estuvieras participando de un rito especial. Desprendeos incluso de la idea de que estáis meditando. Dejad que vuestro cuerpo permanezca tal como está y vuestra respiración tal como la encontréis. 

 

Fuente: Sogyal Rimpoché; El libro tibetano de la vida y de la muerte. Buenos Aires, 2013, Ediciones Urano.

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