Crudiveganismo y adelgazar

Cuando una persona comienza a alimentarse con crudos, habitualmente baja de peso. Da igual que coma muchas frutas dulces, que se coma el bote de tahini a cucharadas, que no se mueva del asiento o que añada sirope de ágave a todas sus comidas... Sin embargo, en el medio plazo, se pueden plantear varios inconvenientes de los que no suelen hablar quienes se dedican a difundir el crudiveganismo, pero que hay que mencionar.

Si comienzas una dieta crudivegana 100%, con mucha motivación e ímpetu y la mantienes durante, por ejemplo, un mes completo, como decíamos bajarás de peso y volumen. Si pasado ese mes, te invitan a una boda en la que, como mucho comes un menú vegetariano, tomas muchos alimentos mezclados y bebes vino y champán, pueden ocurrir varias cosas:

1) Tu cuerpo se ha habituado a digestiones sencillas, sin grandes mezclas; a digerir alimentos crudos y, por tanto, llenos de enzimas digestivas que facilitan su metabolización; y a no comer alimentos animales (lo que incluye queso, huevos) ni azúcar. Tendrás una digestión muy complicada.

2) Después de haber estado un tiempo comiendo alimentos muy puros, es posible que con los alimentos tradicionales (alimentos refinados, por ejemplo) no consigas saciarte; y te des cuenta que estás comiendo mucho más que cuando comes habitualmente tus crudos. De hecho, es posible que sientas ansiedad al comer. Si ya de por sí la digestión era complicada, al comer de más, se te complicará aun más.

3) Una digestión y metabolización complicadas resultan en un aumento de peso y de toxemia.

4) Es posible que no retomes el crudiveganismo al 100% como antes y que subas de peso.

Conclusión: Si deseas comer crudivegano, no lo fuerces. Si quieres comer 100% crudivegano desde el primer día y para siempre, ten en cuenta que con seguridad se te presentarán este tipo de ocasiones. ¿Qué harás? ¿Has pensado cómo vas a enfrentarlas? No se trata sólo de subir de peso, se trata de que el organismo sufre. Se ha hecho más sensible y ya no digiere los alimentos desnaturalizados como los podía digerir antes. Es mucho más interesante seguir una dieta crudivegana al 70-80% dejando cabida a otros alimentos cocinados, alimentos ligeros como verduras al vapor o en puré, de forma que la depuración no sea tan elevada que cuando quieras comer algo más denso tu organismo pueda llegar hasta a enfermar. No estamos exagerando. Una copa de vino o un cigarrillo pueden ser mucho más perjudiciales para un organismo depurado (como el de un/a bebé) que para otro organismo más intoxicado. Con los crudos una se depura y se vuelve mucho más sensible a todos los contaminantes.

Supongamos el caso en el que has decidido llevar una dieta crudivegana 100% y sabes que lo vas a cumplir siempre; o que llevas una dieta crudivegana 50, 60 u 85% de forma habitual, y sigues un porcentaje equilibrado (es decir, no se trata de comer 100% cocinado hoy y 100% crudo mañana, entonces hago un 50% de crudiveganismo... no, se trata de comer cada día un porcentaje similar entre crudos y cocinados). En este caso, ¿es posible que engorde?

Pues sí, sí es posible, y estas son las circunstancias en las que puede ocurrir:

1) Demasiada fruta dulce. La fruta dulce tiene azúcar y, por más que esté cruda, si comes mucha fruta el azúcar se acumula. Peor aún si tomas muchos zumos de frutas, pues en los zumos el azúcar se absorbe de forma mucho más directa que tomando la fruta entera junto con su fibra.

Soluciones:

-Bajar el consumo de fruta.

-Hacer ejercicio aeróbico intenso a diario: por ejemplo, correr todos los días 30 minutos o ir todos los días a clase de spinning

-Tomar un puñado de frutos secos crudos 45 minutos después de haber comido la fruta, de forma que la grasa de los frutos secos retrase la absorción del azúcar en sangre.

2) Demasiados frutos secos. La proteína de los frutos secos y sus ácidos grasos esenciales son necesarios para las crudiveganas; sin embargo, se deben respetar las proporciones adecuadas entre los 3 grandes grupos de nutrientes: frutas dulces, frutos secos y semillas, y vegetales de hoja verde. Tendemos a pensar que podemos vivir de un solo alimento o que un solo alimento es la panacea; y esto no es así. Como quiera que el mito de la proteína lo tenemos tan arraigado aún sabiendo que carece de fundamento, es posible que tendamos a abusar de los frutos secos. Por otro lado, para la crudivegana poco experimentada en la cocina, el uso de los frutos secos es un excelente comodín para preparar salsas o postres.

Soluciones:

-Sustituir parte de los frutos secos por boniato, ñame y coco rallado. Esto funciona bien sobre todo en bases para tartas, en panes y en hamburguesas u otros alimentos que normalmente deshidratamos, aunque no es necesario deshidratarlo si no se quiere.

-Acostumbrarse a utilizar aguacate en lugar de frutos secos.

-Habituarse a comer frutos secos/aguacate/aceitunas sólo una vez al día, evitando siempre mezclarlos entre sí.

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