Por qué no es bueno tomar leche

Esta institucionalmente marcado que TODOS debemos tomar leche. Veamos a la Lic. Lucía Redondo Cuevas, Diplomada en Dietética y Nutrición Humana por la Universidad de Barcelona, quien nos explicará todo lo que tiene que ver con la leche y sus propiedades en nuestro organismo.

Resumén del Vídeo:

75% de la poblacion mundial son intolerantes a la lactosa. La raza caucásica está más adaptada porque lleva mucho más tiempo consumiéndola (y por tanto sólo tiene un índice de entre 10-15% de intolerantes).

La leche tiene proteínas de tipo albúmina en su mayoría y un poco de caseína. Estas proteínas son las causantes de la mayoría de alergias. Aunque se diga que también hay albúmina y caseína en la leche humana, no son la misma caseína ni la misma albúmina. Ni tampoco están en la misma proporción.

Las proteínas de la leche pasan a la sangre en la gente que tiene sindrome de hiperpermeabilidad intestinal. Si te creías a salvo lo llevas mal, porque lo tiene prácticamente todo el mundo (todos los niños pequeños la tienen, los adultos con mala alimentación -que comen carne y azúcar-, la toma de antibióticos o antiinflamatorios, el consumo de tabaco y alcohol, el estrés y la ansiedad...), y son agujeros que se hacen en las paredes del intestino que permiten el paso de moléculas al torrente sanguíneo. Y si pasan a la sangre el organismo de forma automática activa el sistema inmunitario para librarse de esa sustancia extraña. Eso produce como mínimo mucosidades (eliminación de tóxicos natural), pero también problemas más graves: asma, diabetes tipo 1 (cuando se introducen los lácteos antes de los 4 años de edad, por ejemplo), dermatitis, eccemas, acné, artritis reumatoidea (para tratarlas se elimina el trigo y los lácteos por completo), y por supuesto alergias.

La leche tiene grasas saturadas, colesterol y la enzima xantino oxidasa -está demostrado que la sangre la absorbe, y parece ser una de las responsables de que los lácteos aumenten el riesgo cardiovascular ya que daña las paredes de las arterias-. De ahí que también se haya relacionado el consumo frecuente de lácteos como una de las causas favorecedoras de ataques de corazón y demás.

La leche, para digerirse, tiene que romperse y transformarse en glucosa y galactosa. Los intolerantes a la lactosa no tienen lactasa, una enzima que permite romper las moléculas de la leche para que se digiera mejor y se convierta en dicha glucosa y galactosa. La galactosa además tenemos que transformarla, y si no tenemos la capacidad de transformarla se relaciona con problemas de infertilidad o cáncer de ovario o cataratas en los ojos. 

En la leche, por supuesto, también hay HORMONAS. Los terneros crecen muy rápido para ser independientes cuando antes y necesitan muchas hormonas de crecimiento, que se les dan a través de la leche de sus madres (es una hormona que nosotros tenemos en pequeñas cantidades pero si las aumentamos hay mucho más riesgo de padecer cáncer de mama y de próstata). El medicamento que se da a las mujeres con cáncer de mama es un inhibidor de esta hormona, lo que supone una aberración si dicha mujer sigue tomando lácteos.

Para colmo, la leche que consumimos del súper (no ecológica), procede de vacas que son gravemente maltratadas, que no están ni limpias ni bien cuidadas ni tienen espacio vital, a las que se les enchufan unas máquinas ordeñantes espantosas todos los días de su vida, y que son medicadas con muchos antibióticos y alimentadas con piensos cargados de pesticidas. Todo esto obviamente pasa a la leche. 

La idea de que el calcio de la leche es vital y sobre lo necesaria que es la leche para los huesos y para el desarrollo de los niños es una gran mentira. El calcio es necesario, obviamente, pero está sobrevalorado y la cantidad diaria recomendada está muy por encima de la que tendría que ser. Hay un estudio que demuestra que en los países donde más lácteos se consumen es donde más osteoporosis hay. La osteoporosis no es que falte calcio sino que están oxidadas las estructuras del hueso.

Con una alimentación equilibrada se aporta el calcio suficiente. Los huesos no necesitan solo calcio sino muchos otros minerales, vitamina D (luz del sol) para que el calcio se fije en el hueso, antioxidantes, ejercicio físico y un equilibrio hormonal adecuado.

Y lo que NO necesitan es abuso de proteína animal, sal y azúcar y refinados. Si tomamos proteínas animales, por ejemplo la carne, deja un montón de resíduos ácidos y hace que el calcio que tomamos se vaya a la orina inmediatamente. El exceso de sal nos descalcifica y el azúcar y los refinados son ladrones de minerales.

Los mejores alimentos para los huesos son: Las algas, el sésamo, las crucíferas (brócoli, coliflor, etc) que tienen mucho más calcio que la leche y se absorbe mucho más (60% contra solo un 30%) y el SOL!!!

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