La experiencia de casi muerte: ¿una escalera hacia el cielo?

En Occidente nos hemos familiarizado mucho con la experiencia de casi muerte, nombre que se da a la gama de experiencias descritas por personas que han sobrevivido a un incidente de muerte clínica o casi muerte. La experiencia de casi muerte ha sido descrita a lo largo de toda la historia, en todas las tradiciones místicas y chamánicas, y por escritores y filósofos tan diversos como Platón, el papa Gregorio Magno, algunos de los grandes maestros sufíes, Tolstoi o Jung.

La capacidad de la tecnología médica moderna ha añadido una nueva y estimulante dimensión al ámbito de la experiencia de casi muerte; en la actualidad se ha revivido a mucha gente de la «muerte», por ejemplo tras accidentes, ataques cardíacos o enfermedades graves, o en el quirófano o en combate. La experiencia de casi muerte ha sido objeto de abundantes investigaciones científicas y especulaciones filosóficas. Según una fiable encuesta Gallup de 1982, un número extraordinario de norteamericanos, hasta ocho millones, uno de cada veinte habitantes, ha tenido al menos una experiencia de casi muerte.

Aunque no hay dos personas que describan exactamente la misma experiencia, tal como no puede haber dos personas que tengan experiencias idénticas en el bardo, sí emerge en la experiencia de casi muerte un patrón común compuesto por diversas fases, lo que podríamos llamar una «experiencia básica» o esencial:

1. Experimentan un estado alterado de sensación, de paz y bienestar, sin dolor, sensaciones corporales ni miedo.

2. Es posible que perciban un sonido torrencial o un zumbido y se encuentren separados del cuerpo. Es la llamada «experiencia extracorporal»: pueden ver el cuerpo, muchas veces desde un punto más elevado; se les agudizan los sentidos de la vista y el oído; tienen la conciencia clara y vividamente alerta, y pueden incluso atravesar las paredes.

3. Son conscientes de otra realidad, de entrar en una oscuridad, de flotar en un espacio sin dimensiones y luego de avanzar rápidamente por un túnel.

4. Ven una luz, al principio un punto en la lejanía, y se sienten atraídos magnéticamente hacia ella, y después envueltos en luz y amor. La luz se describe como una luz deslumbrante de gran belleza, pero que no hace ningún daño a los ojos. Algunas personas dicen haberse encontrado con un «ser de luz» compasivo y amoroso, una presencia luminosa y al parecer omnisciente que algunos denominan Dios o Jesucristo. A veces, ante esta presencia son testigos de una revisión de la vida y ven todo lo que han hecho en su vida, lo bueno y lo malo. Se comunican telepáticamente con la presencia, y se hallan en una dimensión atemporal y por lo general dichosa en la que todos los conceptos ordinarios como tiempo y espacio carecen de sentido. Aunque la experiencia sólo dure uno o dos minutos de tiempo normal, puede ser de una elaboración y una riqueza muy grande.

5. Algunos ven un mundo interior de belleza preternatural, edificios y paisajes paradisíacos con música celestial, y tienen un sentimiento de unidad. Muy pocos, por lo que parece, hablan de visiones terroríficas de reinos infernales.

6. Puede que lleguen a un límite que no pueden cruzar; algunos se encuentran con parientes y amigos muertos y hablan con ellos. Deciden regresar a su cuerpo y a esta vida (a menudo de mala gana) o se les indica que lo hagan, y a veces regresan con un sentido de misión y servicio, a veces para proteger y cuidar a su familia, a veces sencillamente para completar el propósito de su vida, que no se ha cumplido.

El aspecto más importante de la experiencia de casi muerte, que se describe repetidamente en lo que se ha escrito al respecto, es la completa transformación que con frecuencia provoca en la vida, la actitud, la profesión y las relaciones de las personas que han pasado por ella. No necesariamente pierden el miedo al dolor y a morir, pero sí pierden el miedo a la muerte propiamente tal; se vuelven más tolerantes y afectuosos; se interesan por los valores espirituales, la «senda de la sabiduría», y a menudo por una espiritualidad universal más que por el dogma de ninguna religión.

¿Cómo hemos de interpretar, entonces, la experiencia de casi muerte? Algunos escritores occidentales que han leído el Libro tibetano de los muertos equiparan estas experiencias con las experiencias de los bardos según se enseñan en la tradición tibetana. A primera vista sí parece que haya tentadoras semejanzas entre las dos, pero ¿cómo se relacionan exactamente los detalles de la experiencia de casi muerte con las enseñanzas sobre los bardos? 

LA OSCURIDAD Y EL TÚNEL

La fase final del proceso de disolución del bardo del morir es cuando la experiencia negra del «pleno logro» amanece «como un cielo vacío envuelto en las mayores tinieblas». En ese punto, las enseñanzas hablan de un momento de dicha y alegría. Una de las características principales de la experiencia de casi muerte es la impresión de moverse «a tremenda velocidad» y «con la sensación de no tener peso» a través de un espacio negro, «una negrura total, pacífica, maravillosa», y por un «túnel largo y oscuro».


LA LUZ

En el momento de la muerte, la Luminosidad Base o Luz Clara amanece en todo su esplendor. El Libro tibetano de los muertos dice:

«Oh, hijo/hija de una familia iluminada... tu Rigpa es luminosidad y vacuidad inseparables y mora como una gran extensión de luz; más allá del nacimiento o la muerte, es, de hecho, el Buda de la Luz Inmutable».

Melvin Morse que se ha especializado en la investigación de experiencias de casi muerte en niños, observa:

«Casi todas las experiencias de casi muerte por parte de niños (y aproximadamente una cuarta parte entre los adultos) incluyen un elemento de luz. Todos indican que la luz aparece en las fases finales de 

En la experiencia de casi muerte, la mente se libera momentáneamente del cuerpo y pasa por cierto número de experiencias comparables a las que experimenta el cuerpo mental en el bardo del devenir.

1. La experiencia extracorporal

La experiencia de casi muerte muchas veces empieza con una experiencia extracorporal: la persona ve su propio cuerpo, así como el entorno que lo rodea. 

2. Contemplar a los parientes sin poder hacer nada

Ya he descrito cómo, en el bardo del devenir, los muertos pueden ver y oír a sus parientes vivos, pero son incapaces, con gran frustración a veces, de comunicarse con ellos. 

3. Forma, movilidad y clarividencia perfectas

El Libro tibetano de los muertos dice del cuerpo mental en el bardo del devenir que es «como un cuerpo de la edad de oro», y que tiene una movilidad y una clarividencia casi sobrenaturales. Quienes han pasado por una experiencia de casi muerte también descubren que tienen una forma completa y en lo mejor de la vida.

4. Encuentros con otros

En las enseñanzas tibetanas se dice que en el bardo del devenir el cuerpo mental se encuentra con otros seres del bardo. De un modo semejante, quien experimenta una experiencia de casi muerte muchas veces es capaz de conversar con otras personas ya muertas. 

5. Los distintos remos

En el bardo del devenir, además de muchas otras clases de visiones, el cuerpo mental verá visiones y signos de distintos reinos. Una pequeña proporción de los que han sobrevivido a una experiencia de casi muerte describe visiones de mundos internos, de paraísos o ciudades de luz con música trascendental.

6. Las visiones infernales

No todas las descripciones de la experiencia de casi muerte son positivas, empero, como cabría esperar por lo que hemos visto de las enseñanzas tibetanas. Algunas personas hablan de experiencias aterradoras, con miedo, pánico, soledad, desolación y abatimiento. Quienes tienen experiencias negativas tienden a percibir, de un modo muy semejante al de quienes van a renacer en los reinos inferiores en el bardo del devenir, que viajan hacia abajo y no hacia arriba. Otras personas han experimentado incluso lo que sólo se puede llamar visiones infernales, de frío intenso o calor insoportable, y han oído el sonido de gemidos dolientes o un ruido como el de fieras salvajes. 

El mensaje central que traen quienes han pasado por una experiencia de casi muerte acerca de su encuentro con la muerte, o la presencia del «ser de luz», es exactamente el mismo que el de Buda y de las enseñanzas sobre los bardos: que las cualidades más importantes de esta vida, las cualidades esenciales, son el amor y el conocimiento, la compasión y la sabiduría.

Estas personas sin duda empiezan a ver lo que nos dicen las enseñanzas del bardo: que la vida y la muerte están en la propia mente. Y la confianza que por lo visto muchas de ellas sienten después de esta experiencia refleja esta comprensión más profunda de la mente.


Fuente: Sogyal Rimpoché; El libro tibetano de la vida y de la muerte. Buenos Aires, 2013, Ediciones Urano.

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