Lecciones de introducción al psicoanálisis: V parte

Párrafos seleccionados de Masotta, O.: “Lecciones de introducción al psicoanálisis” Ed. Gedisa, Barcelona, 2006.

Psicoanálisis, Medicina, Saber. El cuerpo se erogeniza en un mal lugar.

Hay un Saber medico, el que se aplica, es obvio, a los objetos de su campo, mientras que en psicoanálisis es el lugar mismo del Saber de lo que se trata. En el sujeto llamado “paciente” está en juego una relación del goce, el deseo y la pulsión, con los objetos de su Saber. Sería un pésimo psicoanalista quien pretendiera Saber sobre esos objetos de los cuales el paciente pretende ya Saber (en el sentido de la función), mientras que le son enigmáticos.

La teoría del desarrollo de la libido, la teoría de las “etapas” (oral, anal, etc.) es la historia de la sexualizacion del cuerpo en un mal lugar. Si el cuerpo se erogeniza es porque extrae en primer término su sexualidad de su contacto con el cuerpo de la madre: lo hace entonces en un mal lugar (el único posible por lo demás), ya que casualmente ahí en la primera infancia aprende los duros y claros esbozos de lo que será su capacidad sexual con aquellos que, y de manera puntual, esa sexualidad le estará prohibida. Con quienes se aprende es con quienes no podrá lo aprendido ser utilizado. La prohibición es condición de la erogenizacion y el sexo algo así como la repetición de la trasgresión realizada ya en el punto de partida.

El objeto del psicoanálisis es un sujeto apresado en su cuerpo erógeno. La erogenizacion del cuerpo tiene prehistoria. Los primeros cuidados que el amor de la madre ejerce sobre el cuerpo del niño se sitúan en el origen y en el fundamento del cuerpo como ser sexuado. Pero ese origen es el comienzo de un conflicto que de algún modo permanecerá irresuelto, conflicto que al mismo tiempo exige resolución. Lugar donde la ley se internaliza y se torna Eros. Pero en la medida en que la prohibición del incesto es estructurante del cuerpo erógeno, surge la cuestión del corte. El sujeto deberá recuperar lo positivo de aquella realicen para darse un destino de ser sexuado.

No basta con asumir mediante la verbalización el acontecimiento del pasado. No era seguro que el tratamiento consistiría en hacer pasar lo inconsciente a lo consciente.

“Donde eso fue debe el Yo llegar a ser”. Se interpreto entonces que para Freud se trataba simplemente de substituir el Ello (lo prototípico del inconsciente, una zona, para esta interpretación, de desorden pulsional) por el Yo, a saber, por este principio de orden, por esta zona “libre de conflictos”. El yo debe devenir yo consciente para substituir las oscuras pulsiones del Ello.

La interpretación lacaniana es radicalmente diferente. Freud vino a decirnos con la frase que ahí donde el sujeto estaba escindido (labilidad del objeto de la pulsión, laberintos del deseo, castración, estructura del significante), es ahí mismo hacia donde es deber del sujeto dirigirse; a saber, hacia el reconocimiento de la Spaltung, la escisión, o escisiones constitutivas. Dicho de otra manera: ahí donde el sujeto era escisión del Saber y la verdad, es ahí mismo que el sujeto debe dirigirse, ahí donde la pulsión no otorgaba el Saber del objeto. Y aun de esta otra manera: que lo que está en juego es la experiencia de ese descentramiento del sujeto con respecto a lo que cree Saber, es decir, una cierta experiencia del inconsciente.

Continuar con la lección 6:

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