Lecciones de introducción al psicoanálisis: VI parte

Párrafos seleccionados de Masotta, O.: “Lecciones de introducción al psicoanálisis” Ed. Gedisa, Barcelona, 2006.

VI. La función del Corte. El padre y la figura. El padre muerto. Tótem y tabú: Bricolage de discursos.

La función madre determina la historia del cuerpo erógeno, mientras que la función padre tendrá que ver con el efecto del corte, con la perdida obligatoria del objeto primordial y sus secuelas.

Lo que asegura, en el grupo social, la prohibición del incesto, no es sino el padre muerto. La función del padre en tótem y tabú es el padre muerto. La muerte del padre reasegura, vía obediencia retrospectiva; originada en el sentimiento de culpa, la norma social por antonomasia, la barrera que impide el acceso del individuo a la mujer del grupo.

La idea de una “obediencia retrospectiva” evoca esos dos momentos: el tiempo del asesinato, el tiempo de los efectos. Para que la función del padre (el padre muerto) pueda ejercer la función de “corte” (la prohibición del incesto) es preciso que opere la temporalidad propia de la culpa, el efecto a posteriori de la obediencia retrospectiva.

Lacan divide al Edipo en tres tiempos.

Primer tiempo. Es el del idilio del amor de la madre y el hijo, amor atravesado por la contradicción que roe la erogenizacion del cuerpo del hijo: idilio en el mal lugar donde lo inmediato de la relación de dos cuerpos esta transida por la prohibición. Se entiende que los accidentes de este idilio no carecen de importancia para la clínica. Se organizan todos esos gestos de seducción recíprocos, cuyo contenido ilusorio significa cierta trasgresión de la prohibición.

Segundo tiempo. Emerge aquí el padre como figura capaz de llevar a cabo la función de corte. Es el momento que Lacan llama del “padre terrible”; doble prohibición: a la madre, “no integraras tu producto”; al hijo: “no te acostaras con tu madre”.

Tercer tiempo. Reaparece el padre pero bajo forma de padre permisivo, condición de acceso a la mujer bajo el modelo de la madre prohibida. El padre se ofrece como polo de las identificaciones sexuales del hijo, y simultáneamente, de sus ideales sociales. El polo de la identificación es el polo deseante, de cuyo deseo depende la determinación del objeto para el sujeto. Identificarse es entrar (¿histéricamente?) en la ronda del deseo.

Continuar con la lección 7:

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