Zazen

"Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son." Proverbio Zen

 

DE LA CORRECTA POSTURA

Sentados en el medio del zafu (El cojín usado para la meditación), se cruzan las piernas en la posición de loto o de medio loto. Si ello no es posible, y se cruzan las piernas simplemente sin colocar el pie en el muslo opuesto, aun así es esencial que las rodillas empujen el piso. La columna vertebral bien derecha, el mentón entrado y la nuca estirada, la nariz en la misma línea vertical que el ombligo, se empuja la tierra con las rodillas y el cielo con la cabeza. Se pone la mano izquierda en la mano derecha, las palmas hacia el cielo, los pulgares se tocan, formando una línea derecha. Las manos descansan en los pies, los cantos en contacto con el abdomen. Los hombros están relajados. La punta de la lengua toca el paladar. La vista está puesta aproximadamente a un metro de distancia en el suelo sin mirar nada en particular.

DE LA ACTITUD DE LA MENTE

Sentados en zazen, dejamos que las imágenes, los pensamientos, las construcciones mentales, que surgen del inconsciente, pasen como nubes por el cielo - sin oponerse ni agarrarse a ellos. Como los reflejos en un espejo, las emanaciones del subconsciente pasan y pasan otra vez y terminan por desvanacerse. Y llegamos al inconsciente profundo, sin pensamiento, más allá de todos los pensamientos (hishiryo), verdadera pureza. Esa actitud de espíritu surge naturalmente de una concentración profunda en la postura y la respiración. Libertad, calma, serenidad, despertar.

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"C. G. Jung", por Herbert Read (Tercera Parte)

Recordará el lector que haya tenido la amabilidad de acompañarnos hasta aquí en la lectura de este extenso ensayo de Herbert Read (y hacemos votos porque haga otro tanto hasta la conclusión del mismo), que el último de los párrafos de la Segunda Parte que publicamos en "Salud y Psicología", nos alerta de que "el sueño no es un acontecimiento aislado y de que forma parte de un proceso mental inconsciente e ininterrumpido que por azar interrumpimos y conseguimos traer a la realidad". Nos dice, además, que es importante para el analista "estudiar sueños en series, pues están ligados por vínculos inconscientes de significado". El analista que esté atento ha de poder dar con las líneas de comunicación entre ellos; puede hallar que se cruzan en un punto determinado, que pasa a ser "el centro de significación". Cuando un centro de esta naturaleza queda establecido, la tarea de la interpretación -nos advierte- se simplifica enormemente. Dicho lo cual, seguimos adelante:

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