Tratamientos psicológicos eficaces y ciencia básica

En los últimos años se ha puesto énfasis en el estudio de la eficacia de las intervenciones psicológicas, estableciéndose pautas rigurosas para su validación empírica que se fundamentan en el método científico. Se presenta una síntesis de cuáles son los criterios de validez y qué terapias cumplen con esos requisitos para trastornos identificables.

Se halló que más del 88% de las terapias con apoyo empírico (TAE) pertenecen al enfoque comportamental o comportamental cognitivo, tanto en adultos como ancianos, niños y adolescentes. Si se agregan otro tipo de terapias que también usan en la práctica herramientas cognitivas comportamentales, pero tienen un marco teórico diferente, el porcentaje aumenta al 96%. Estas estrategias surgieron a partir de la investigación básica con animales no humanos y humanos, en especial del aprendizaje y del conductismo. De este modo se evidencia la importancia crucial que tiene la investigación básica para la ciencia aplicada. 

Tratamientos eficaces para los psicólogos

Desde principios del siglo XX, Pavlov, Watson y Skinner, entre otros, insistieron sobre la importancia de utilizar en psicología y sus prácticas clínicas el método de las ciencias naturales. Uno de los hechos más contundentes en el área clínica fue la publicación de Eysenck, en 1952, sobre la ineficacia de los tratamientos psicológicos de la época. En un Hospital de Inglaterra, comparó una muestra de pacientes que recibían distintos tratamientos con aquellos que estaban en una lista de espera y mostró que el porcentaje de curación entre tratados y no tratados no era significativo al cabo de 6 meses, con un pequeño sesgo a favor de los no tratados. Independientemente de las críticas metodológicas que posteriormente se le hicieron, este trabajo provocó bastante inquietud en el mundo científico, en especial en profesionales que seriamente querían hallar métodos más eficaces que el mero paso del tiempo, como sugería la investigación. Eysenck, junto con otros investigadores de la época, bregaron para que se hicieran estudios sobre la eficacia de los tratamientos y, con una visión científica de la psicología y de la psicopatología, consideró que la investigación básica y aplicada debía ser el sustrato fundamental para una práctica clínica eficaz. Con ese criterio creó un laboratorio de comportamiento animal no humano y humano en el departamento del Hospital Psiquiátrico que dirigía. 

Modelos de investigación clínica

Estudio a ciego: significa que los que evalúan un resultado clínico desconocen a qué grupo pertenecen los datos del paciente (si al experimental o al control).

Estos controles son indispensables para el cotrol de los sesgos que se pueden producir en las interpretaciones de los resultados debidos a la subjetividad del terapeuta, del evaluador y del propio paciente. 

Chambless y Ollendick determinaron las 2 caracteristicas fundamentales para establecer la excelencia de los métodos para la atención en salud mental:

Rigurosa evaluación de las evidencias científicas que indiquen su eficacia (validez interna de los tratamientos)
Aplicabilidad y factibilidad de esos tratamientos (validez externa)

Los autores establecieron los siguientes criterios y niveles de validez para los tratamientos terapéuticos con apoyo empírico: 

            I. Tratamientos bien establecidos

1. Al menos 2 experimentos con diseños intergrupo deben demostrar eficacia en una o más de las siguientes maneras:

(A) superioridad al placebo u a otro tratamiento

(B) equivalencia con un tratamiento ya establecido, con tamaños de la muestra adecuados, o

2. Gran cantidad de experimentos con diseños de caso único. Deben demostrar eficacia con: (A) uso de un buen diseño experimental, (B) comparación de la intervención con otro tratamiento

3. Los experimentos deben se realizados con manuales claros y comprensibles de los tratamientos o descripciones definidas.

4. Se deben especificar las caracteristicas de las muestras de pacientes que se usaron.

5. Los efectos de un determinado tratamiento se deben demostrar por un mínimo de dos investigadores o equipos independientes.

            II. Tratamientos posiblemente eficaces

1. Deben existir al menos 2 experimentos que muestren que el tratamiento es superior al grupo control de lista de espera o

2. Deben existir uno o más experimentos que cumplan los criterios de tratamientos bien establecidos I.1, I.2, I.3 Y I.4, pero no se cumple el criterio I.5, o bien

3. Debe existir una pequeña cantidad de experimentos de diseño de caso único que cumplan los criterios de tratamiento bien establecido. 

            III. Tratamientos experimentales

El tratamiento aún no cumple los criterios metodológicos, pero son prometedores.

La terapia cognitivo-conductual

La superioridad de la terapia cognitiva sobre otros tratramientos dio lugar a algunas críticas de parte de profesionales de otros enfoques. Ellos consideraron que, debido a que la terapia cognitiva usa tradicionalmente herramientas metodológicas adecuadas, necesariamente debe haber un sesgo a favor de esas terapias respecto de los otros tratamientos. Sin embargo hay que considerar al menos 2 argumentos contra esa crítica:

1.     Muchos de los tratamientos de la terapia cognitiva ya se contrastaron con terapias dinámicas u otras de distintos enfoques. En la mayoría de los casos estas últimas mostraron ser menos eficaces y es por ello que no integran la lista de tratamientos con apoyo empírico (TAE).

2.     Los criterios para las pruebas de eficacia de investigaciones están a disposición de todos. Por lo cual sólo deberían aplicarlo a sus propias intervenciones. 

 

Fuente: Mustaca, Alba Elisabeth; Tratamiento psicológico eficaces y ciencia básica. Revista Latinoamericana de Psicología, vol. 36, núm. 1, 2004, pp. 11-20. Fundación Universitaria Konrad Lorenz; Bogotá, Colombia.

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