Personas Pesadas ¿Cómo aguantarlas?

Seguramente te has sentido irritado y con bronca a partir del encuentro con un estilo de personas que lejos de considerar el espacio ajeno, avasallan la distancia y perforan la armonía personal. 

La prueba de la tolerancia:

El punto crucial es el malestar psíquico que provocan a su alrededor sin ser conscientes de ser la causa y sin reconocer que existe un malestar en los otros. El total desconocimiento provoca que su accionar pesado (invasión a través de ruidos -constante murmullo, exclamaciones-, olores, falta de limpieza, uso desmedido de objetos ajenos, etc.) sea repetido y sostenido en el tiempo. Por lo general este tipo de personas, claramente se encuentran mal consigo mismas, pero su falta de insight, produce una falta de empatía para poder reconocer como se siente el otro con ellos.

¿Cómo soportarlas? ¿Cómo tratarlas?

A veces lo mejor es tomar distancia y evitar este tipo de personas en el círculo de nuestras sociales, pero sucede a menudo que son parientes cercanos o amigos de la pareja, con lo cual evitarlos no es posible.

La estrategia consiste en tres pasos:

1. Desarrollar la tolerancia para no maltrarlos ni pelear directamente con estas personas, sería un gasto de energía que va en detrimento personal.

2. Limitar el diálogo a lo mínimo necesario a fin de que de a poco perciba la falta de interés nuestra para con ellos.

3. Establecer el límite claro: cada vez que se sobrepasa, marcarlo con cierto enfado -sin ser descortés- pero enfatizando nuestra molestia si hace tal o cual cosa. 

A veces todo esto no alcanza o no se realiza de la manera adecuada o la persona resulta "infumable" e impermeable a todas estas técnicas, así que eso nos reduce a una sola estrategia posible: TOLERANCIA.

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Malena Pichot
@malepichot
La Jabru NO me Deja #@!

Uno de los flagelos del parri-pollo del humor en el que se ha convertido el stand up nacional es la categoría “mi señora”: un ser abominable que solo existe en el mundo para molestar al agotado hombre del hogar. Es una constante en el género la desesperación de los comediantes ante lo reclamos de una esposa insatisfecha, presentada como una carcelaria de la que no se puede escapar. Quizás tenga que ver con mi edad, con el hecho de que no creo en el matrimonio ni en la convivencia, pero, sinceramente, la problemática “mi señora me molesta” tiene muy poco de problemática, dado que la solución es bastante simple: separarse. Esto no estaría siendo una opción entre nuestros comediantes, que parecieran desenvolverse en 1950, cuando hacer material de la vida conyugal y quejarse de sus esposas seguramente era de lo más corrosivo y arriesgado. No es mi intención plantear una apología de la separación, muy por el contrario, lo que planteo es una renovación en el imaginario del matrimonio, ese imaginario que fue construido sobre la base de un hombre agotado y una mujer que lo interpela constantemente para hacerle la vida más difícil.

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