Auto-Compasión

Hoy queremos compartir con ustedes una pequeña práctica. Es pequeña porque requiere de muy poca preparación y podemos realizarla en casa cuando lo decidamos. Los ingredientes seguramente ya los tenés: se necesita de tu presencia y de una foto. Pero el impacto suele ser bastante grande para quién la práctica. Y es por eso justamente que la compartimos.

Muchos de nosotros hemos leído bastante sobre la práctica de la Compasión. Sabemos que es un aspecto que nos define como humanos y que ha contribuido en gran parte a la supervivencia de nuestra especie. El sentido de conexión con otras personas está muy relacionado con el bienestar y podríamos decir que la compasión -orientada a los otros o a nosotros mismos- es un poderoso antídoto contra el sufrimiento psicológico.

Breve definición

Podemos encontrar otras pero compartimos la de Neff (2003), que viene trabajando sobre el tema hace ya tiempo. Podemos notar en la Auto-compasión la presencia de tres dimensiones:

Amabilidad: implica entender las propias dificultades  y ser amable y cálido frente a estos obstáculos en lugar de tratarse duramente y juzgarse duramente.

Humanidad compartida: implica poder notar cómo las propias experiencias son parte de la experiencia de ser humanos en lugar de considerarlas como algo que nos pasa sólo a nosotros dejándonos solos y aislados de los demás.

Aceptación mindfulness: implica poder ser conciente y cierta disposición a la aceptación de pensamientos y emociones dolorosas en lugar de intentar evitarlas o controlarlas o deshacernos de ellas.

La propuesta

Hace unos días Kelly Wilson compartió una propuesta para practicar. Kelly es uno de los creadores de la terapia de aceptación y compromiso (ACT) y sus aportes son extremadamente valiosos.

Quizá hayas notado que tratas a las otras personas con mucha más amabilidad de la que aplicas para vos mismo. Quizá hayas notado que insistís sobre la importancia de la amabilidad hacia los demás pero que que esa insistencia no la mantenés cuando se trata de vos mismo. Cuidar a otros aparece como una prioridad. ¿Y el cuidado para vos? Luego, más adelante, quizá bastante más adelante.

Estaba mirando fotos viejas de cuando era chiquito, de cuando tenía 3 o 4 años. Observé la carita de ese niño pequeño y dulce, y me pregunté… ¿cuándo fue el momento en que se hizo posible y aceptable descuidarlo y abandonarlo? ¿En qué día, entre los tantos días que llenan los años, entre esa foto de la derecha y la otra de la izquierda? ¿En qué día se volvió aceptable descuidar y abandonar a Kelly?

Buscá una foto vieja de vos mismo, una que te transporte mucho tiempo hacia atrás. Observa detenidamente esa carita pequeña. Preguntate: ¿Sería aceptable dejarlo sólo, apartado a un costado?

Fijate si, como a mí, esto logra detenerte.

Quedan todos invitados.

Referencias

Neff, K. (2003) Self-compassion. An alternative conceptualization of a healthy attitude toward oneself. Self and Identity; 2: 85–102.

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