Cuento corto budista: "Los 84 problemas"

La historia es una buena descripción del abordaje de la terapia de aceptación y compromiso (ACT) para el sufrimiento humano: la vida es difícil; siempre vamos a tener 84 problemas, y si bien podemos y debemos intentar arreglarlos, al poco tiempo va a aparecer el siguiente. Ahora bien, las cosas se complican y todo empieza a ir cuesta abajo cuando no estamos dispuestos a tener problemas, cuando no estamos dispuestos a tener dolor. 

Un granjero se acercó al Buda, teniéndolo por un maestro sabio e instruido. Luego de describir sus muchas dificultades, el granjero le pidió consejo sobre cómo resolverlos. El granjero comenzó:

–Maestro, tengo una buena granja, pero a veces hay inundaciones, y otras veces hay sequía, y mis cosechas no crecen tan bien como quisiera. Amo a mi esposa y ella a mí, pero a veces me regaña demasiado. Mis hijos se portan bien, pero demandan mucho de mí y muy a menudo, ¿qué debo hacer?

El Buda miró al granjero con compasión, extendió ambas manos y respondió:

– Lo siento, no puedo ayudarte con esos problemas.

El granjero se sintió atónito por unos momentos y replicó:

– Espera un minuto. La gente habla maravillas de ti en todos los rincones. Vienen a verte buscando consejo para toda clase de cosas, y se van iluminados.

– Lo siento –repitió el Buda– pero no hay nada que pueda hacer para ayudarte. Cada persona en todo momento tiene 83 problemas, y aún si un problema sustituye a otro, la cantidad permanece siempre igual. No puedo ayudarte con los 83 problemas.

– Bien, dime entonces –preguntó el granjero esperando sacar algo en claro de su visita–, ¿con qué sí me puedes ayudar?

– Te puedo ayudar con el problema número 84.

– Oh, y ¿cuál es ese?

– El problema número 84 es el deseo de no tener ningún problema.

COMENTA
RELACIONADOS
ÚLTIMAS ENTRADAS
Muere el ícono de la foto más recordada del 11 de septiembre: “La Dama del polvo”

Marcy Borders  tan solo tenía 28 años, cuando dos aviones se estrellaron contra las torres del World Trade Center en Nueva York. Al estallar el primer impacto en la torre sur, Borders decidió escapar de la torre contigua, pese a que su jefe le ordenara permanecer en el  escritorio de trabajo. Cubierta de una espesa capa de polvo y desorientada, Borders se refugió en un edificio cercano, donde un fotógrafo; Stan Honda, tomó la icónica foto que dio vuelta el mundo y le valió el apodo de la “Dama del polvo”.

Te puede interesar
Necesidad / Demanda / Deseo

Tomando la doctrina hegeliana del deseo, se reconoce la naturaleza intersubjetiva del deseo. El deseo es Deseo de Otro, de ser deseo en el deseo de un otro / otros.

Psicoanálisis