Tres formas de utilizar toma de perspectiva en terapia

La toma de perspectiva, que se apoya en la utilización del enmarcamiento deíctico, es una de las formas más poderosas de utilizar el lenguaje en terapia.

Cuando adoptamos un punto de vista diferente podemos ver las cosas de otra manera y también notar cosas nuevas. Por este motivo, la toma de perspectiva puede ayudar a incrementar la percepción que los pacientes tienen de elementos claves de su experiencia. También puede ayudarlos a ser más curiosos y abiertos a nuevas maneras de abordar un tema dado.

Podemos invitar a los pacientes a cambiar de perspectiva a lo largo de tres dimensiones:

interpersonal (por ejemplo, “si lo que te sucedió a vos le hubiera pasado a tu mejor amiga, ¿qué le sugerirías que hiciera?”),

espacial (por ejemplo, “si estuvieras sentado allí, ¿qué verías?”),

y temporal (por ejemplo, “dentro de dos semanas, viendo lo que has hecho durante este tiempo, ¿qué querrías haber logrado?”).

A continuación presentamos tres ejemplos de utilización de toma de perspectiva en terapia que pueden aplicar en diferentes áreas de su trabajo clínico.

1. Incrementar la percepción de los pacientes sobre sus experiencias psicológicas

Los pacientes a menudo tienen dificultades para observar o describir emociones, sensaciones y pensamientos. Es posible invitarlos a tomar una perspectiva distinta sobre estas experiencias, lo cual puede ayudarlos a ganar insight sobre ellas sin sentirse presionados a encontrar una respuesta “correcta”. Por ejemplo, podrían preguntar:

“Si fueras una de las personas que te vio tener el ataque de pánico, ¿qué habrías visto? ¿Qué expresiones faciales o gestos hubieras notado, por ejemplo?”

“Dentro de una hora, cuando recuerdes esta sesión, ¿que creés que vas a recordar haber sentido mientras hablábamos de este tema?”

2. Desarrollar la auto-compasión de los pacientes

Una dificultad típica que los terapeutas necesitan tratar con frecuencia es la falta de compasión de los pacientes consigo mismos. Por ejemplo, las personas que han sido expuestas a ambientes altamente críticos en su niñez pueden internalizar esas críticas, con lo cual se vuelve difícil para ellas experimentar sentimientos positivos hacia sí mismas. Para ayudarlas a desarrollar auto-compasión, pueden invitarlas a tomar la perspectiva de una persona que es gentil con ellas.

“Si fueras tu mejor amiga, ¿qué te querrías decir en este momento?”

Si expresar gentileza consigo mismo resulta imposible en el momento actual, pueden invitarlos a imaginar a una persona que quieren, pasando por la situación que ellos están atravesando

“Si tu hija te dijera que es una mala persona, ¿qué querrías decirle?”

3. Ayudar a los pacientes a conectarse con fuentes significativas de satisfacción

Los pacientes pueden tener dificultades en identificar cosas importantes de sus vidas, especialmente si están deprimidos. En esos casos, simplemente preguntar sobre lo que es importante para ellos puede no ser muy efectivo porque esas fuentes de sentido están muy distantes para ser notadas o recordadas. Pueden ayudar a los pacientes a descubrir o reconectarse con algo que les importa por medio de invitarlos a tomar una perspectiva distinta en el tiempo.

“vayamos hacia atrás, a un tiempo en el cual encontrabas que la vida era agradable. ¿Qué estabas haciendo en esa época?”

O adoptando el punto de vista de otra persona:

“¿Si le preguntara a tu pareja, como describiría ella lo que es importante para vos?”

También pueden alentarlos a observar lo que otras personas parecen disfrutar como un medio de identificar lo que es significativo para sí mismos:

“¿Cuál es la persona más inspiradora que conocés? ¿Sobre qué es su vida?”, o “quien era un ejemplo a seguir para vos cuando eras joven? ¿Qué es lo que hacía especial a esta persona? ¿Qué hizo que quisieras ser como esta persona?”

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