El analisis de los sueños - Carl G. Jung

En los sueños, los símbolos se producen espontáneamente porque los sueños ocurren, pero no se inventan; por tanto, son Ia fuente principal de todo lo que sabemos acerca del simbolismo.

"Aprendan cuanto puedan acerca del simbolismo; luego, olvídenlo todo cuando estén analizando un sueño."

Este consejo es de tal importancia practica que hice de el una norma para recordarme que jamas puedo entender lo suficiente el sueño de otra persona para interpretarlo correctamente. Hice eso con el fin de detener el torrente de mis propias asociaciones y reacciones, que, si no, podrían prevalecer sobre las incertidumbres y titubeos de mi paciente. Como es de Ia mayor importancia terapéutica para un analista captar el mensaje especial de un sueño (es decir, Ia contribución que el inconsciente esta haciendo a la mente consciente) lo mas exactamente posible, es para el esencial explorar el contenido de un sueño en su totalidad.

Deseaba que el proceso curativo surgiese de la propia personalidad del paciente, no de mis sugestiones que podrían tener solo un efecto pasajero. Mi finalidad era proteger y preservar Ia dignidad y Ia Iibertad del paciente de modo que pudiera vivir según sus deseos. Antes de construir teorías generales sobre el hombre y su psique, tenemos que aprender mucho mas acerca del verdadero ser humano del que nos vamos a ocupar.

El individuo es Ia única realidad. Cuanto mas nos alejamos del individuo hacia ideas abstractas acerca del homo sapiens, mas expuestos estamos a caer en el error.

El analista y su paciente pueden comenzar acordando tratar un problema elegido, de una forma impersonal y objetiva; pero una vez que hayan comenzado, su respectiva y total personalidad se vera envuelta en el estudio del problema. En ese momento, solo sera posible avanzar si pueden llegar a un acuerdo mutuo.

Como Ia psicología depende básicamente del equilibrio de opuestos, ningún juicio puede considerarse definitivo si no se ha tenido en cuenta su reversibilidad. La causa de esa peculiaridad reside en el hecho de que no hay punta de vista por encima o fuera de Ia psicología que nos permita formar un juicio definitivo acerca de lo que es la psique.

Es de necesidad vital tener en cuenta las diferencias de personalidad en la interpretación de sueños. No se puede suponer que el analista es un superhombre que esta por encima de tales diferencias, precisamente porque es un medico que adquirió una teoría psicológica y su correspondiente técnica. El solo puede imaginarse que es superior mientras supone que su teoría y su técnica son por entero verdaderas, capaces de abarcar la totalidad de Ia psique humana. Puesto que tal suposición es mas que dudosa, realmente no puede estar seguro de ella. En consecuencia, se vera asaltado por dudas secretas si confronta la totalidad humana de su paciente con una teoría o técnica (que es meramente una hipótesis o un intento) en vez de confrontarla con su propia totalidad viva.

Por tanto, si se desea comprender el sueño de otra persona, hay que sacrificar las predilecciones propias y suprimir los prejuicios. Esto no es fácil ni cómodo porque representa un esfuerzo moral que no es del gusto de todos. Pero si el analista no hace el esfuerzo de criticar su propio punto de vista y admitir su
relatividad, no conseguirá ni Ia información ni el suficiente conocimiento profunda de Ia mente de su paciente. El analista espera, por lo menos, cierta buena voluntad, por parte del paciente, para que escuche su opinión y la tome en serio; y al paciente hay que concederle el mismo derecho. Aunque tal relación
es indispensable para toda comprensión y, por tanto, es de necesidad evidente, debemos recordar una y otra vez que en la terapia es mas importante para el paciente comprender que para el analista ver satisfecha su expectación teórica. La resistencia del paciente a la interpretación del analista no es necesariamente mala; es, mas bien, un síntoma seguro de que algo encaja mal. 0 es que el paciente todavía no alcanzó el punto de comprensión para
el, o es que la interpretación no es adecuada. 

En nuestros esfuerzos para interpretar los símbolos oníricos de otra persona, casi nos sentimos invariablemente estorbados por nuestra tendencia a rellenar los inevitables huecos en nuestra comprensión mediante la proyección, es decir, con la suposición de que lo que el analista percibe o piensa es percibido y pensado igualmente por el soñante. Para superar esa fuente de error, siempre insistí en Ia importancia de aferrarse al contexto del sueño en cuestión y excluir todas las suposiciones teóricas acerca de los sueños en general, excepto de la hipótesis de que los sueños, en cierto modo, tienen sentido.

En principio, no hay diferencia entre desarrollo orgánico y psíquico. AI igual que una planta produce sus flores, la psique crea sus símbolos. Cada sueño es prueba de ese proceso.

Bibliografia:

Carl Gustav Jung; El Hombre y sus Simbolos. 1ª edición, 1995, Paidos.

COMENTA
RELACIONADOS
ÚLTIMAS ENTRADAS
¿Soy Linda?

Cada vez que me miró al espejo me encuentro con un rostro y una figura que no me gusta. Inevitablemente comienzo a recordar todos los días que viví sin cuidarme con una dieta pertinente. Me torturo diciendo: "Mañana empiezo y va a durar para siempre" "tengo que ser flaca" "tengo que ponerme linda"

Te puede interesar