Respiración Consciente (So - Ham)

La mayoría de los músculos respiratorios están conectados con las vértebras cervicales y lumbares: una buena respiración ayuda a mejorar la salud de la columna vertebral y viceversa.

Los pulmones son los encargados de proveer el oxígeno al cuerpo y de eliminar el anhídrido carbónico. El aire, que se absorbe por la nariz y desciende por la tráquea, está compuesto por 80 por ciento de nitrógeno, 19 por ciento de oxígeno y 1 por ciento de dióxido de carbono, gases y vapor de agua. El oxígeno se separa de los otros gases, que se van con la exhalación, y se confunde con la sangre.

La respiración es la única función automática en la que podemos intervenir directamente imprimiéndole la profundidad y el ritmo que necesitamos. La respiración consciente es un ejercicio que se puede practicar a diario, cuyo objetivo es ampliar la capacidad pulmonar. La lentitud al respirar es muy importante. Con la respiración entra en nuestros pulmones el oxígeno; la sangre, que se vuelve rancia después de haber recorrido todo el cuerpo, se depura en contacto con él y sale fresca y renovada. También es el único vínculo entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Un cuerpo agitado, agita la mente y la respiración, y viceversa. Cuando la respiración encuentra su propio ritmo, lento y pausado, se hace profunda. Entonces se conjugan sus dos aspectos: lo consciente y lo inconsciente se unen, se equilibran. Esta integración produce enormes beneficios: la limpieza de los pulmones, la purificación de la sangre, una mayor alegría de vivir, la eliminación de las secuelas del estrés. El corazón y la circulación se revitalizan, desaparece la fatiga, aumenta la capacidad de concentración y la relajación se realiza fácilmente.

La respiración debe realizarse siempre por la nariz, tanto al inhalar como al exhalar, y debe ser muy suave y silenciosa. Sonreír al respirar lo ayudará a que el trabajo sea más eficaz.

Respiración So-ham

  • Inhale lentamente, pensando en la sílaba "so";
  • retenga el mayor tiempo posible, sin esforzarse;
  • exhale en el doble de tiempo de lo que ha inhalado, pensando en la sílaba "ham";
  • no hay que hacer ruido; si lo hace significa que está forzándose y eso le producirá tensiones.

Trabajos respiratorios

Recuéstese. Coloque una mano sobre el abdomen y la otra en el pecho. ¿Cuál se mueve más? Si es la de arriba, usted está respirando superficialmente con el pecho, desaprovechando la capacidad de sus pulmones e impidiendo que crezca:

  • ahora, apoye un libro pesado sobre su abdomen;
  • al inhalar, eleve el libro;
  • retenga el aire;
  • al exhalar, descienda el libro;
  • repítalo varias veces hasta que domine esta técnica de respiración abdominal.

El diafragma

El diafragma es un músculo grande y chato como una plancha transversal que separa los pulmones y el corazón de los demás órganos (del estómago, riñones, hígado, etc.) Es muy resistente, pero también muy elástico. Al inhalar, si nos ayudamos empujando el abdomen hacia afuera, esta plancha se hunde y le crea más espacio a los pulmones, con lo que permite que el oxígeno inhalado (y el prana) llegue hasta la base, donde por efecto de la gravedad se acumulan muchas toxinas. Al retener el aire unos segundos, visualice sus células alimentándose con ese oxígeno y deles un poco de tiempo para que se nutran cómodamente. Visualice, además, que mientras estas células se "tragan" el oxígeno, se liberan de sus toxinas. Expulse esta sustancia liberada con la exhalación. Dele tiempo a salir totalmente. Por esto conviene que la exhalación sea más larga que la inhalación.

  • Fuente: Andrés Percivale, El yoga de las 4 estaciones. Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2001.
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